Mostrando entradas con la etiqueta Literatura Infantil. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Literatura Infantil. Mostrar todas las entradas

viernes, 10 de abril de 2020

Taller de Literatura para niños y jóvenes - Material de consulta para la unidad I (2020)

Buenas tardes estimades estudiantes, acá vamos a tener tanto ejercitaciones como documentos, lecturas y otras propuestas que puedan ir surgiendo en el transcurso del cuatrimestre que, casi con
seguridad, recorreremos de forma virtual. Es por ello que resulta necesario e imperioso que reacomodemos nuestros hábitos a la virtualidad y a las maneras en que podemos utilizar este mundo de posibilidades. Además, querides, es cierto que este recurso que para nosotros los profes es un presente desafiante, para ustedes deberá ser una cotidianidad con la cual sean capaces de propiciar y mediar desde una clase hasta toda una materia. Así es que acá estamos, ustedes comenzando un nuevo recorrido, una nueva aventura en la vida que, además, por los temas de público conocimiento, exige un cursado diferente al tradicional pero que pugna por transformarse en lo común y yo, que junto a los colegues del IES 90002 estamos intentando mediarles los contenidos desde las instancias virtuales. Les dejo por acá algunos documentos. Primero y principal, el programa y luego los documentos bibliográficos de la Unidad I.
   
  1. Programa.
  2. CARRANZA, Marcela. “¿Por qué la literatura es también para los niños?”. En: Imaginaria. Revista quincenal sobre literatura infantil y juvenil. 
  3. CARRANZA, Marcela “Algunas ideas sobre la selección de textos literarios”. En: Imaginaria. Revista quincenal sobre literatura infantil y juvenil. 
  4. CERVERA BORRÁS, Juan. “La literatura infantil: los límites de la didáctica”. 
  5. COLOMER, Teresa. “La literatura infantil y juvenil actual”. En: Introducción a la literatura infantil y juvenil. Madrid, Síntesis Educación, 1999.
  6. PETIT, Michèle. “La lectura literaria y construcción del sí mismo”. En: Lecturas: del espacio íntimo al espacio público”. México DF, FCE, 2001.
  7. RODARI, Gianni. “Imaginación, creatividad, escuela”. En: Gramática de la fantasía. Introducción al are de inventar historias. Barcelona, Reforma de la Escuela, 1979.
  8. SORIANO, Marc. “Breve historia de la literatura para niños y jóvenes”. En: La literatura para niños y jóvenes. Buenos Aires, Colihue, 1995.
  9. SORIANO, Marc. “Criterios de codificación”. En: La literatura para niños y jóvenes. Buenos Aires, Colihue, 1995.


Recuerden que deben bajar el texto de Michèle Petit para resolver las actividades propuestas en el aula. Saludos, seguimos en contacto por los canales virtuales.
También les dejo un corto animado que habla de la lectura en general. En los comentarios, acá abajo del post, pueden comentar qué les parece y qué entienden del corto.




jueves, 2 de mayo de 2019

Narratología - Análisis del discurso II & Literatura para niños y jóvenes.

Les dejo dos textos teóricos muy breves para reforzar algunos comceptos del tema Narratología.

Conceptos básicos de narratología
José Ángel García Landa
Universidad de Zaragoza, 1989
Edición electrónica 2004, 2012
Los conceptos de la narratología se obtienen especificando y precisando el sentido de cada uno de los elementos de la comunicación narrativa, partiendo ya de los necesarios para definir la narración. En una primera aproximación podemos contentarnos con muy pocos conceptos, y definidos de una manera general. Esto puede ser suficiente en análisis no específicamente narratológicos, si la estructura del texto analizado no es muy complicada. Pero los conceptos sencillos e intuitivos no son siempre suficientes: su inmediatez tiene la contrapartida de una falta de precisión y de poder explicativo. Aunque sólo sea para explicar nuestra comprensión intuitiva de las estructuras narrativas complejas necesitamos establecer un metalenguaje especializado, que permita expresar matices que son ignorados por el sentido corriente y vago que damos a los términos "relato", "narrador", etc.
Partamos, pues, de la definición de narración, que entenderemos como la representación semiótica de una sucesión de acontecimientos. Centrando progresivamente nuestro objeto de estudio, podríamos delimitar las narraciones lingüísticas de las que utilizan otros medios semióticos, las narraciones literarias de las narraciones que utilizamos en los informes o en la conversación corriente, etc. De la misma manera vamos delimitando las disciplinas que servirán de apoyo y marco al estudio narratológico que emprendamos: la estética, la teoría cinematográfica, la historia, etc. En el caso de la narración literaria, destacaríamos la importancia de la pragmática, el análisis del discurso y la historia literaria.
Ya centrándonos en el caso de una obra literaria que consista en la representación lingüística de una sucesión de acontecimientos, disponemos de varios elementos de interés para la narratología:
· La sucesión de acontecimientos, que denominaremos provisionalmente fabula o acción (los nombres concretos poco importan, e incluso los conceptos etiquetados no tienen validez absoluta, sino sólo con respecto a determinados proyectos críticos).
· El texto o discurso narrativo que representa a esos acontecimientos.
· De la interacción de estos dos niveles de análisis surge inmediatamente un tercer nivel, la historia o relato. La fábula no aparece íntegramente representada en el texto: el texto la perspectiviza, expande unos acontecimientos y comprime otros, elide algunas partes, insiste sobre otras. Llamaremos historia (o relato) a la fábula tal como es representada en el texto.
De las circunstancias mismas de la comunicación literaria surgen más elementos de interés narratológico. El emisor y el receptor del texto no son de interés exclusivo para la narratología, pero sí se manifiestan de maneras peculiares en los textos narrativos. La literatura consiste en textos fijados de una manera más o menos absoluta, textos estructurados cuidadosamente de manera que han de ser repetidos de manera literal para ser plenamente efectivos. Esta circunstancia ya produce un distanciamiento entre el emisor y el receptor: el emisor deja de ser él mismo para adoptar el papel de conservador y repetidor del texto; el texto absorbe así en cierto modo su situación enunciativa, pide ser enunciado y recibido como tal texto literario. Este rasgo de la literatura ya se da en la poesía primitiva recitada, pero se acentúa con la comunicación literaria en forma de libro. El emisor "físico", el autor del texto, se vuelve irrelevante para el lector, y sólo su manifestación lingüística en el texto deviene un elemento relevante de la comunicación literaria. Inversamente, el autor dirige su mensaje a un público ideal, que puede o no coincidir con el receptor efectivo o contingente. Cada texto ha sido compuesto en un momento histórico concreto, de acuerdo con una estética y unos presupuestos culturales determinables en gran medida (así lo exige la misma condición de su comunicabilidad). En esta medida tiene sentido hablar del emisor y receptor textuales como figuras que forman parte de la estructura textual, ya sea de modo explícito o virtual.
La estructura de la comunicación literaria comienza a adquirir la siguiente forma:

                                         
El autor se dirige a un lector (ideal o textual) comunicándole la estructura de acción e interacción de una serie de personajes (fabula)estructura presentada como una historia estructurada narrativamente para su comunicación.
Pero hay otros sujetos textuales entre el autor y el personaje. El menos discutible es el narrador, esa mezcla de enunciador y personaje que antes de RolandBarthes no existía más que en casos concretos, cuando se trataba de una narración ficticia en primera persona (tipo El nombre de la rosa). Desde Barthes, sin embargo, quien habla, el narrador, no es quien escribe, el autor textual, y quien escribe no es quien es, el autor real. Pues el autor siempre se comunica de acuerdo con determinadas estrategias textuales, y queda así convertido en un "ser de papel". Narrar siempre nos ficcionaliza, nos hace adoptar un rol especial y seguir un sistema de estrategias lingüísticas autónomo en gran medida. Todos los textos tienen pues un narrador, que se define por oposición al autor textual. La diferencia entre estos dos sujetos textuales puede ser mínima, cuando el narrador es omnisciente, omnicomunicativo y reconoce la ficcionalidad de su propia actividad narrativa; puede ser máxima cuando el narrador es un personaje de ficción o cuando se atiene a unas normas narrativas que le prohiben apearse de su papel, cuando el narrador ha de fingir ignorancia sobre la historia o no puede adelantar acontecimientos. Así pues, pongamos al narrador, definido en términos retóricos, como una figura diferenciada del autor textual, definido en términos éticos. Conservando la simetría, deberemos postular en el lado de los receptores al interlocutor del narrador, el narratario, que de la misma manera como sucede en el caso del narrador, puede coincidir en mayor o menor medida con el lector textual, desde la identificación completa a efectos prácticos hasta la diferencia más radical: por ejemplo, en las novelas epistolares los personajes son alternativamente narradores y narratarios, destinadores o destinatarios de las cartas, mientras que el autor textual y el lector textual permanecen como puntos fijos de referencia.
Todavía otra pareja de sujetos textuales se ha propuesto. Quizá "textuales" sea equívoco, porque precisamente la actividad de estos sujetos no está relacionada con la verbalización del texto narrativo, sino con la selección de percepciones y puntos de vista. Se trata del focalizador y de su correspondiente receptor, el espectador implícito. El focalizador sería el sujeto perceptor que transforma la fábula en historia mediante sus actividades de selección y ordenación de materiales. El caso más evidente es el favorecido por Henry James, que llamaba "reflectores" a los personajes focalizadores a través de cuyos pensamientos, percepciones, acciones, etc. entramos en contacto con la fábula. El conjunto de los fenómenos de perspectiva son atribuibles a un sujeto textual, el focalizador, que si bien en principio coincide con el narrador y su actividad creadora o perceptiva, puede hacerse autónomo. Podemos así tener cambios de nivel de focalización (el narrador focalizador cede la focalización a un personaje focalizador) sin que conlleven necesariamente un cambio en el nivel de narración. Estos cambios de nivel van indicados por los verbos de percepción, que desempeñan un papel semejante al plano / contraplano en el cine. Quizá Bal "personalice" demasiado al focalizador, y sobre todo al espectador implícito, que es sólo un rol o actitud del narratario. Podemos quizá entender mejor la focalización si la concebimos en términos de motivación realista. Es decir, es uno más de los recursos que justifican una determinada estructura narrativa mediante una transposición hecha desde el nivel de la fábula. La motivación puede darse en otros niveles, por ejemplo en la narración: es el caso de la narración ficticia en primera persona, que utiliza cualquier tipo de memoria, carta, narración oral, etc. hecha por un personaje en la fábula y lo presenta como texto. En el caso de la focalización, se utiliza la percepción no verbalizada de un personaje. Parece claro que la focalización es una función dependiente del plano de la narración, y que puede ser desempeñada por el narrador o los personajes. El focalizador como sujeto textual no tiene existencia independiente del narrador. En esto, sin embargo, no se diferencia este plano de análisis, la historia, de los demás: cada plano se subordina jerárquicamente a uno que lo engloba: la fábula es solo uno de los aspectos de la historia, y la historia es sólo uno de los aspectos del texto narrativo. Nuestro esquema básico asumiría ahora la siguiente forma:
Estos niveles son los básicos de análisis del texto narrativo, no reducibles uno a otro. Pero cada uno de ellos se puede multiplicar en dos direcciones: o bien mediante la yuxtaposición simple (en lugar de un narrador, varios narradores que se alternan, etc.) o bien mediante la inserción (es el caso de un narrador que introduce a otro narrador). La inserción por cierto no es siempre nítida: al igual que en el nivel de la frase tenemos el estilo directo y el estilo indirecto, en el nivel de la narración el elemento inserto puede estar más o menos digerido o asimilado por el nivel que le sirve de marco. Y además hemos de tener en cuenta, como una posible complicación más de la estructura narrativa, que las fronteras entre todos estos niveles son virtuales, efectos de lenguaje, y que se pueden deshacer con la misma facilidad que se hacen, creando transiciones imposibles entre unos y otros, efectos de metaficción, de reflexividad, etc.
Por último, hay que señalar que este cuadro que aparece aquí de manera estática es una descripción abstracta de la estructura textual. Pero podemos perspectivizarlo en mayor medida, si lo presentamos, por ejemplo, desde el punto de vista del receptor. Para el receptor, lo inmediato es el texto y las convenciones de interpretación que conoce. Del texto extrae la historia, y a partir de la historia reconstruye la fábula. El autor existe, en lo que a los datos de la obra se refiere, únicamente en tanto que autor textual, y la figura del lector implícito se construye de modo dinámico, midiendo el lector sus propias reacciones frente a su interpretación de la actitud autorial textual y del narratario.

Narratología y otras disciplinas

La evolución más interesante que se ha producido en el campo de la narratología en los últimos diez años no ha consistido tanto en el desarrollo de nuevos conceptos específicamente narratológicos como en un interés renovado en el fenómeno de la narración que se ha producido en otras áreas de la crítica.
La narración se concibe no ya como un simple género literario, sino como un esquema psicológico de ordenación de la realidad, un marco de referencia que permite dar un sentido a los acontecimientos (ya sean reales o imaginarios) insertándolos en una perspectiva temporal, perceptual o conceptual, imponiéndoles un orden causal y teleológico.
Este nuevo enfoque es muy fecundo, y resultará en la toma de contacto entre la narratología y otras muchas disciplinas de estudio:
· La psicolingüística y la psicología en general: Las categorías narrativas (argumento, personaje, punto de vista, narrador, etc.) se pueden reformular desde un punto de vista constructivista, considerándola como mecanismos de interpretación que se aplican a un texto.
· La gramática textual: las estructuras narrativas se cuentan entre las más frecuentes y poderosas macroestructuras textuales (van Dijk).
· La pragmática: Todavía hayque desarrollar una teoría satisfactoria que establezca las conexiones entre literatura y actos de lenguaje. Es de suponer que el instrumento que permita esta reformulación sean conceptos como motivo o género literario entendidos como acto de lenguaje con características relativamente estables conocidas en una comunidad determinada y utilizados como esquemas compositivos e interpretativos. La relación entre la narración como esquema abstracto y los distintos subgéneros narrativos, cada uno con las convenciones asociadas a él sería un caso significativo y que permite apreciar la complejidad de esta empresa.
· Los estudios sociológicos y políticos de la literatura, como la crítica marxista o la feminista. El marxismo ya cuenta con una fecunda teoría de la narración como resolución simbólica de conflictos sociales, la de FredricJameson. El concepto de cierre, conclusión o resolución es central en este sentido: Jameson muestra como un conflicto social se traduce en un conflicto entre estructuras literarias que levantan problemas de inadecuación. La solución literariamente adecuada es a la vez una toma de posición respecto al conflicto político. En general, podría resumirse el problema de la relación entre narración y cambio social diciendo que los esquemas sociales heredados y tradicionales son un ambiente más favorable para la narratividad convencional, y que las formas mismas de enlace narrativo y coherencia arrastran siempre un lastre de mensajes sociales indeseables. Nancy K. Miller ha observado los diferentes criterios de plausibilidad que rigen los argumentos de las mujeres novelistas del XVIII y el XIX, relacionando así la teleología, verosimilitud y coherencia de la narración tradicionales con la voz hegemónica masculina.
Desde otro punto de vista tal vez menos radical, SusanSniaderLanser elabora una teoría narratológica feminista observando, por ejemplo, la importancia de la diferencia genérica entre los sujetos de la comunicación narrativa (autor, narrador, lector, personaje...).
Lo que solemos entender por narratología, el análisis formalista de la narración de tradición aristotélica, desarrollado por el formalismo ruso, la escuela de Chicago y el estructuralismo francés, adquiere un aspecto diferente. Aparece no como un método de descubrir verdades ocultas en los textos (la existencia de determinado número de actantes o de niveles de análisis, etc) sino como un proceso abstractivo que permita encontrar un terreno común para las distintas disciplinas interesadas en el estudio de la narración.

Bibliografía
Bal, Mieke. Narratologie: Essais sur la significationnarrativedansquatreromansmodernes. París: Klincksieck, 1977.
Barthes, Roland. "Introduction à l'analysestructurale des récits." Communications 8 (1966): 1–27.
Bierwisch, Manfred.  El estructuralismo: Historia, problemas y métodos.  1966.  Trad. Gabriel Ferrater. 6ª ed.  Barcelona: Tusquets, 1985. 
Booth, Wayne C. The Rhetoric of Fiction. Chicago: U of Chicago P, 1961.
Bordwell, David. Narration in the Fiction Film.  Madison: U of Wisconsin P, 1985.
Dickens, Charles. Great Expectations.1860-61. Ed. Angus Calder.Harmondsworth: Penguin, 1965.
Dijk, Teun A. van. Some Aspects of Text Grammars: A Study in Theoretical Linguistics and Poetics. La Haya: Mouton, 1972.
Eco, Umberto. El nombre de la rosa. Trad. Ricardo Pochtar. (Palabra en el Tiempo, 148). Barcelona: Lumen, 1982. 4ª ed. 1983.
Genette, Gérard. Figures III. (Poétique). Paris: Seuil, 1972.
James, Henry. The Art of the Novel. Ed. R. P. Blackmur. Nueva York: Scribner's, 1934.
Jameson, Fredric. The Political Unconscious: Narrative as a Socially Symbolic Act. Ithaca (NY): Cornell UP, 1981.
Lanser, Susan Sniader.  The Narrative Act : Point of View in Prose Fiction. Princeton: Princeton UP, 1981.
Miller, Nancy K. "Emphasis Added: Plots and Plausibilities in Women's Fiction." En The New Feminist Criticism. Ed. Elaine Showalter. New York: Pantheon, 1985. 339-360.
Prince, Gerald. "Introduction à l'étude du narrataire."Poétique 14 (1973): 178-196.
Todorov, Tzvetan, ed. Théorie de la littérature: Textes des formalistesRusses. (Tel Quel). París: Seuil, 1965.
Trollope, Anthony. Barchester Towers.Novel. 1857. (World's Classics). Introd.James R. Kincaid. Oxford: Oxford UP, 1987.
Acá el link del material en word.

jueves, 11 de abril de 2019

Elsa Borneman - Queridos monstruos

Buenas tarde estimados alumnos, les dejo el libro de Elsa Bonerman para que trabajemos esta tarde. Si no conocen a la autora, es un excelente libro para abordar a Bonerman, una de las escritoras de literatura infantil que más proyección tuvo durante fines del siglo XX y principios del XXI.
Acá su biografía: "Una de las escritoras más importantes de la Literatura infantil y Juvenil de Latinoamérica.
Nació en Buenos Aires. Fue Profesora en Letras, egresada de la Universidad de Buenos Aires. Ejerció la docencia en todos los niveles, dictó numerosos cursos y conferencias, integró variedad de mesas redondas y jurados. Comenzó a publicar libros libros para niños y adolescentes en los años 70, y su Literatura sigue vigente, siempre recolectando el aprecio de sus lectores que se renuevan generacionalmente. Fue una de las más destacadas escritoras argentinas y recibió por su labor un amplio reconocimiento nacional e internacional. Entre sus numerosos premios se destacan: Lista de Honor del Premio Internacional "Hans Christian Andersen" por Un elefante ocupa mucho espacio, galardón otorgado por IBBY (International Board on Books for Young People) por primera vez para un escritor argentino al considerárselo un ejemplo de literatura con Importancia Internacional (sic); sede Suiza de IBBY, 1976; la Faja de Honor de Sade (Sociedad Argentina de Escritores), 1972, por El espejo distraído; Cuadro de Honor en la selección The White Ravens, Alemania 1988 por El último mago o Bilembambudín; Medalla Alicia Moreau de Justo, Comisión de Reconocimiento Mujeres a Mujeres, 1995, por el conjunto de su obra literaria. Diploma al Mérito del Premio Konex, 1994 y 2004 y Konex de Platino por las décadas 1984-1994 y 1994-2004.
Falleció en Buenos Aires el 24 de mayo de 2013." Y Algunos poemas, tomados todos del excelente blog Biblioperdido.

Acá, en este link, les dejo el libro Queridos Monstruos. 

domingo, 15 de septiembre de 2013

El increíble niño tragalibros - Oliver Jeffers

Un muy buen libro de Oliver Jeffers, El increíble niño come libros.
Les cuento cómo viene la mano: un jovencito descubre, por accidente y azar, que comer libros es un pasaporte al crecimiento intelectual. Y tanto es así que Enrique – héroe de la historia – se vuelve más y más inteligente a medida que engulle el laborioso papel.  
Envanecido Enrique decide ser el más listo del mundo. Por eso traga y traga. Pero todo se va a complicar en el derrotero al saber.
Muy buen libro infantil.






jueves, 12 de septiembre de 2013

El análisis del discurso según Van Dijk - Material de trabajo y guías.

Hola chicos, primero que nada me presento: Me llamo Pablo Doti. Voy a estar con ustedes este Sábado 14 y algunas que otras clases más. Pero como también es en extremo importante el manejo de la informática y, por qué no decirlo; como una manera pedagógica diferente de afrontar el trabajo intelectual; en la cátedra les proponemos trabajar desde la red. Por ello la clase de hoy Viernes 13 de Setiembre es virtual.Para trabajar les he dejado varias cosas. 
Lo primero que van a leer es un artículo que expone y completa las ideas de Van Dijk acerca de género, etnicidad, cultura, tipos de análisis del discurso y emergencia de otras disciplinas desde el análisis del discurso (desde aquí AD). Para focalizar la lectura - aunque con la absoluta libertad de ser replanteado y resignificado por ustedes - les dejamos una guía de lectura. El análisis lo vamos a hacer juntos el Sábado por la mañana.  Ambos textos están acá en un comprimido. Bajen seguros y tranquilos: 100% X 100% libre de virus.  Luego, para que relajen un poco, les dejo un muy bien discurso hecho por un ex combatiente de Irak. Escúchenlo y el Sábado lo reflexionamos a la luz del AD. 



Claro que no es nuestra idea atosigarlos chicos, pero bueno, la clase es larga y tenemos que aprovechar el tiempo juntos. Les dejo también La teoría de la Enunciación. Tema que vamos a ver el Sábado. Es un artículo y su correspondiente guía. Además les cuelgo algunos textos literarios para que trabajemos en el curso también. Acá La Teoría de La Enunciación y Acá unos textos de Elsa Bornemann. Por favor lleven todo este material el Sábado a clase. 
Bien chicos, espero les sea agradable la clase virtual y mejor la presencial, porque van a estar varias horas conmigo. Saludos y nos vemos el Sábado a las 9:00. 


miércoles, 1 de mayo de 2013

¿Miedo, Yo? - Cielito de José Sbarra. Análisis del discurso.

Buenos días estimados. Les traigo dos novelas infantiles de José Sbarra: Cielito y ¿Miedo, yo?. Voy a hacer
una aclaración respecto el segundo libro: no es solo una novela, no. Más bien es una pequeña obra maestra (sí, tanto me gusta Sbarra) que contiene una colección de cuatro cuentos y una novelita policial apegada al género. Muy bueno. Les cuento, más o menos, de qué las va el libro. La primera parte son cuatro relatos que abordan el tema del Miedo. Desde diversos tópicos Sbarra nos muestra situaciones que suelen ser inductoras del miedo en los niños con un fin moralizante. Pero no pacata y conservadora, más bien abierta y sincera con la intención de demitificar miedos infundados y ridículos que, a la postre, pueden ser origen de no pocos traumas. Hablo por experiencia. Bien, no me quiero ir de tema. La segunda parte es Escándalo en el bicherío, una pesquisa policial en clave de fábula.
Ahora el trabajo: La idea es que lean los textos y la teoría, y luego, el sábado en clase; apliquemos la teoría a la literatura.No es mucho como verán. 
Bien estimados colegas, los abandono con el mayor de los abrazos en su día. Hasta el sábado. A las 9 en el aula 35, por si olvidan.
Acá los textos: Cielito - ¿Miedo, yo? y, claro, la teoría.Lleven la teoría impresa para trabajar mejor.
Les dejo también el link a una entrada sobre las características del relato policial.

sábado, 20 de abril de 2013

José sbarra - Cielito (1986)



Buenas tardes estimados. En esta noche de sábado, amarga, solitaria y lastimera les traigo otro libro del gran José Sbarra. En esta ocasión la novela Cielito, hermosa historia de aventuras que exhorta a seguir los sueños, a buscar más allá de lo propuesto por el contexto.
Cielito es un pollito flaco, desgarbado y soñador que, a partir de conseguir acceder al tren – porque vive a la orilla de la estación – inicia una serie de viajes que lo llevarán a descubrir el mundo más allá del gallinero. El tópico, clásico por excelencia; del viaje como un proceso de aprendizaje está bien presente en la novela de Sbarra. También la solidaridad, la amistad y la clarividencia propia de los niños y que, nosotros viejos feos y arrugados; solemos perder en los años y la rutina de “señor ocupado”.
Bien mis amigos, para que pocos pasen pero tal vez descubran a este gran escritor. Sé, no obstante que algunas sí van a estar por acá; porque las obligo a leer lo que a mí se me canta. Es así el terrible poder omnipresente de la docencia. Acá está: Cielito.

sábado, 13 de abril de 2013

Socorro, nadie me quiere - Plástico Cruel de José Sbarra.



José Sbarra (1950 - 1996), maestro normal, periodista y escritor argentino. Trabajó en billikén, Play boy y más. También desempeñó el oficio en la tele, escribiendo guiones para programas como Hiperhumor, el show de Carlos Perciavale  y Canela  entre otros adefesios televisivos. La literatura lo conserva como el autor de dos novelas de dolor y repulsión: Marc, la sucia rata y Plástico cruel. Brillantes reflejos de la Argentina urbana y marginal.
Publicó, a lo largo de los años, varios títulos orientados al público infantil. Novelas de suspenso, policiales y, lo más original y particular: un libro de autoayuda para niños: “Socorro, nadie me quiere”. Ahora bien, qué utilidad puede tener tal publicación o qué clase de padres debe tener un niño para necesitar leer tal material; me preguntaron hoy. La verdad que no sé. No había pensado tales aspectos. Sí reflexioné el hecho de que un libro de autoayuda es un compendio de lugares comunes que conducen a la fórmula como solución. Por eso siempre los rechacé. No obstante, topar con un texto de autoayuda para niños me llamó la atención más porque era de Sbarra. De ahí la lectura y el castigo de obligar a otros a leerlo.
Socorro, nadie me quiere aborda temas como la voluntad, la imaginación y la libertad. Un texto que no desmerece a los niños y les habla de temas reales, concretos. “Los espantajaulas”, por ejemplo propone la libertad de los animales domésticos. Les muestra a los niños que un animal en casa es un compañero y un amigo, de ningún modo una posesión que se “tiene” ahí, de adorno para los ilustres que visitan. Habla también del sexo, como una realidad clara que los niños necesitan saber. Excelente libro. Gran personaje José Sbarra.
 Acá, de nuevo pero solo, SOCORRO. (Para las chicas de Nivel Inicial)

   

miércoles, 3 de abril de 2013

El héroe de Ricardo Mariño - Trabajo práctico para Análisis del Discurso II



De todos los bichos de la Planta de Limón el mosquito Efraín era el más sufrido. No había cucaracha, araña

bicho bolita o moscardón que no se riera de él porque era asustadizo, torpe, tímido. Hasta sus padres y hermanos solían murmurar “¡Cabeza de mosquito!”, cuando él cometía un error. “Tengo que hacer algo”, pensaba Efraín mientras en vano trataba de no oír las burlas de sus vecinos.
Un día tomó una decisión: abandonar la Planta de Limón donde vivía, y salir al mundo. De madrugada, mientras todos dormían, se marchó. Voló dos horas seguidas y al fin llegó al puerto. Eligió un barco que tenía un delicioso olor a pescado podrido y se refugió en el camarote del Capitán. Cuando el barco zarpó, Efraín recordó a sus padres y rompió a llorar, pero luego pensó: “Tengo que aprender a ser fuerte, para eso emprendí esta aventura… Recorreré el mundo. Volveré con el ojo furioso…”
Sus problemas empezaron ni bien tuvo que procurarse comida. Efraín se tiró en picada sobre el enorme brazo del capitán, hundiendo su aguijón en la piel.
¡Maldición! – Gritó el hombre, alzando su mano gigantesca. Una milésima antes de que la mano se estrellara contra el brazo, Efraín logró apartarse. Furioso, el capitán agarró un matamosquitos y lo persiguió por todo el camarote. Tras una terrible persecución Efraín escapó por debajo de la puerta. El resto del viaje estuvo lleno de peligros: un temporal lo sorprendió descansando en la vela mayor; otro día fue atacado con armas químicas por el enloquecido cocinero chino que lo bañó con sus aerosoles e insecticidas. Efraín tosió tres horas seguidas. Otro terrorífico momento fue cuando sus patas quedaron pegadas al dulce de leche que comía el fogonero del barco… De todos esos peligros Efraín se las arregló para salir con vida.
El barco amarró por fin en el puerto inglés de Liverpool. Efraín bajó y conoció los sitios más increíbles. Un día peleó contra dos jejenes británicos y los venció. Otro día quedó enredado en las telas de una araña escocesa y, demostrando una fuerza que ni el mismo imaginaba, logró desprenderse.
Mientras tanto los vecinos de la Planta de Limón y, en especial los padres y hermanos de Efraín, no pasaban un día sin recordar al mosquito, arrepentidos por haberlo maltratado. “¿Dónde estará? Qué injustos fuimos. Era un mosquito muy joven y nos burlamos de él” – Decían.
Hasta que una noche sucedió algo increíble: todos los bichos del vecindario se trasladaron hasta el bar “Don Chicho” a ver el partido Argentina – Inglaterra. Cada uno se acomodó como pudo, volando alrededor de la lamparita o sobre el pelo de los hombres que miraban. Pero casi se mueren de emoción cuando, después del gol argentino, vieron que ¡el mosquito Efraín daba vueltas y vueltas ante la cámara, festejando el gol! ¡Efraín estaba en Inglaterra!  
En el segundo tiempo el referí dio un penal para los ingleses. El bar “Don Chicho” pareció estallar de rabia. Una parte de los humanos y casi todos los insectos insultaban al referí alemán. Los demás se agarraban la cabeza, miraban la pantalla como hipnotizados y repetían:
-         Y ahora…
Los insectos se agruparon más cerca del televisor, sobre la cabeza de un señor pelado. El inglés iba a tirar el penal y el arquero argentino esperaba nervioso. Los segundos pasaban, interminables. La pantalla mostró un primer plano  del delantero inglés…
¡Efraín! – Gritó de pronto una mosca - ¡Es Efraín!
Efraín el mosquito estaba sobre la mejilla del delantero inglés esperando que el referí diera la orden para patear el penal.
Está por… por – Alcanzó a murmurar el hermano mayor de Efraín. No alcanzó a decir “picarlo”. El referí hizo sonar el silbato hacia la pelota y cuando estaba por patear Efraín hundió su aguijón en su acalorada mejilla. El delantero se sorprendió, hizo una extraña mueca y tiró la pelota a la tribuna. El “Don Chicho” estalló en gritos de algarabía. Pero en medio de los festejos una cucaracha que estaba sobre la propia mesa del televisor gritó:
-         ¡Esperen!
No fue necesario que explicara nada porque todo se vio con claridad: el jugador acababa de pegarse en la cara, aplastando a Efraín.
Los bichos salieron volando del “Don Chicho” sin interesarse por cómo seguía el partido. Desconsolados regresaron enmudecidos a la Planta de Limón. Fue una noche interminable en la que nadie podía parar de llorar y de decir cosas como “fue un héroe” o “yo jamás me hubiera animado a arriesgarme como lo hizo él”
Bueno, no todas las historias pueden tener final feliz y sobre Efraín el Mosquito sólo falta agregar que a la mayoría de los bichitos que nacieron esa temporada los padres les pusieron su nombre y que cada tanto en el barrio de la Planta de Limón aparece escrita, con indudable letra de insecto, la leyenda “Efraín vive”. Lástima que no sea cierto. 




A partir de la lectura del cuento “El héroe” de Ricardo Mariño, te proponemos las siguientes actividades:
1.     Reconstruí el contexto de producción del texto. Es decir: ¿Quién? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Por qué? ¿Qué?
2.     ¿Qué aspectos de la cultura e historia argentina son elididos en el texto?
3.     Determiná cuál es la superestructura del texto (Categorías canónicas).
4.     ¿Cuál es la macroestructura del texto? Fundamentá tu respuesta.
5.     Buscá en el texto marcas o huellas del emisor.
6.     Buscá otro texto narrativo infantil donde puedas marcar los mitemas del héroe moderno.



Bien, pero como no todo es estudio y sacrificio te dejamos otro corto animado para que veas (Eso sí: al final tiene actividades para controlar el Sábado)




Observá qué conocimientos se han elidido pero están presentes en el corto.
¿Cómo se logra el humor? ¿Mediante qué recursos? ¿Es humorístico el corto? ¿Podemos encasillar a alguno de los personajes dentro de las características del héroe? ¿Se relaciona el corto con el cuento de Mariño? ¿Cómo?