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miércoles, 31 de diciembre de 2025

Rolando Concatti - Nos habíamos jugado tanto (1997)

 Buenas tardes cofrades de las Letras. Hoy les traigo otra joya literaria escaneada especialmente para Thedaytheworldfriedmybrain. La intención primera es la conservación de textos que de otro modo terminarían en olvidados anaqueles de vetustas bibliotecas populares olvidadas de la mano del


Estado. Ni hablar de algún dios. El texto y autor que hoy les comparto es recordado por su labor dentro del campo de la Teología y las redes con el tercer mundo. También fue un militante peronista comprometido con la causa del cambio social y la redistribución de los recursos. Además, fue editor, ensayista y lo que aquí nos interesa: narrador. Porque es a este género al que pertenece el libro Nos habíamos jugado tanto. 

Propiamente, es una novela que utiliza la estética realista para representar el viaje de un hombre a través de la carrera sacerdotal, su descubrimiento de movimientos relacionados con las ideas de redistribución de la riqueza que derivó en acercamientos al Peronismo de izquierda y el derrotero que ello implicó.  

Para estructurar el texto Concatti propone una historia enmarcada, en la que un grupo de amigos publica y prologa los libros de un integrante del grupo, Carlos Amuchástegui, sacerdote, activista social y perseguido político. Si bien la historia es el viaje personal del protagonista, desde su perspectiva e ideología, también es un recorrido de 20 años por el entramado sociopolítico del interior de la Argentina entre las décadas del ´50 y el ´70. Además, cosa interesante para mí que soy un hombre sin fe, ilustra el mundo de los estudiantes en la carrera sacerdotal. Vocación que siempre me ha resultado ardua de comprender y que el texto grafica. para mí, con buen tino. 


Otro tema que el texto toca y cuestiona es el manejo de la información y las diversas redes que en aquellos difíciles días se construyeron para circular lo que no se decía en los medios hegemónicos. Y ahora sigue siendo así. Por eso, ya que estoy, les recomiendo que se suscriban a RADAR DE MEDIOS, una plataforma gratuita que permite ver y corroborar diversos diarios de la Argentina. Además de ser un emprendimiento de laburantes de Mendoza. En fin,
Nos habíamos jugado tanto es una hermosa novela que no merece quedar relegada sólo al papel. Así que acá se las dejo para que la bajen, lean, difundan y vuelvan a subir. Y RADAR DE MEDIOS es una plataforma que busca ofrecer una integralidad de los diarios con el fin de que los usuarios puedan contrastar y corroborar la información. Suscríbanse, es muy sencillo y por wasap. 

Así cerramos el año en el blog. Y probablemente lo abramos con alguna publicación en Garagelatino.blogspot.com. 

Feliz comienzo de año, gente lectora. 



sábado, 18 de octubre de 2025

Alberto Rodríguez (h) - Donde haya dios (1954)

 Donde haya dios es una novela posterior a Matar la tierra. En este texto Alberto Rodríguez (h) utiliza el recurso de la polifonía que profundizará años más tardes en su última novela, República canalla, llevándolo a un nivel superior donde la voz se construye desde un colectivo que representa a la provincia (desde mi humildisima opinión basada en mi todavía lectura ingenua, aclaro) y plantea un itinerario cronológico por este desierto sin amor que es Mendoza. 


En Donde haya dios
aparece una mixtura entre el recurso polifónico y la ambientación rural. Alberto Rodríguez construye un mundo decadente, donde la gente está librada a la miseria absoluta. Hambre, sed, promiscuidad bajo un sol tremendo que aplasta a un puñado de personajes casi animalizados por la vida en carencia y desesperación. Un texto duro pero inmensamente poético este que les comparto hoy. 

Alberto Rodríguez (h) contó en una entrevista que recorría junto a su papá las zonas rurales más alejadas de la urbe, que vale aclarar, en su época eran muchas ya que nuestro escritor vivió y murió en el transcurso del siglo XX. Imaginemos la Mendoza de setenta años atrás. La cuestión es que su padre, también Alberto Rodríguez (hay que reconocerle la falta de interés o el excesivo ego que lo llevó a ponerle a su hijo exactamente su mismo nombre), fue un importante músico y compilador del folklore. Tanto es así, que es el responsable principal del “nuevo cancionero cuyano” obra que a su vez comenzó a instancias de Draghi Lucero, otro legendario escritor de mi querida provincia Mendoza (AKA Desierto sin amor). Cuestión que según Alberto Rodríguez (h) su papá Alberto lo llevaba en esos viajes por las zonas rurales de la provincia para que le ayudara a recabar información acerca de las tradiciones, hábitos y, más importante, que les cantaran y contaran leyendas. Así fue que Alberto Rodríguez creció escuchando a estas personas de los márgenes de la ciudad de Mendoza y sus innumerables desgracias y también así construyó su poética de los desamparados y la desesperanza. Porque en ese sentido, Rodríguez se parece mucho a Iverna Codina: los mundos que construye son sórdidos y brutales donde la única posibilidad de escape es la muerte. Una novela brutal como el llanto de un mudo. También es la segunda novela del gran Albero Rodríguez (h), esta que acá les comparto: Donde haya dios. Se las dejo, especialmente escaneada para ustedes, mi gente linda. Abrazos y buena lectura.   


domingo, 9 de marzo de 2014

Stephen King - Cujo (1975)

Otra novela de Stephen King, algo más de terror y horror les traigo. Un poquito más de este tipo que, como l
es dije ya, me viene robando varias horas del día. Este era el último libro que me quedaba de los intercambiados allá en los vendedores de libros usados de la Alameda pero, mi buen amigo y hermano de la vida Perro Verde; me dijo: Hey Pablo, tengo un librito de King, sé que te gusta y andás gustoso de leerlo, Tomá, te lo regalo. ¡Wau! Muchas gracias Amigo – sí, así con mayúscula – le dije; sos grosso, sabelo. Y muy luego lo abracé.
Así es que tengo más para leer de King. No obstante no será ya cuando encare las 500 páginas de Cuatro después de la medianoche - Un muy prometedor libro de novelas cortas entre las que se encuentra (¡Sí, papá!) “Ventana Secreta, Jardín secreto” (Por si no lo sabés, de esta se hizo una muy buena peli con el repetido Johnny Deep) – sino más adelante, cuando termine la hermosa y poética novela de Gabriel Vacchielli “Agualima”, ganadora del Vendimia 2012. Que, dicho sea de paso y porque no sé conservar mi intimidad; estoy empezando a leer.
Pero bueno, hoy les dejo el último librito que leí del bueno e imaginativo de King (¡Qué imaginación culiado!): Cujo.
A diferencia de las otras dos que leí (Corazones en la Atlántida y La hora del vampiro) acá el terror no es sobrenatural, no amigos. Y he ahí una de las sorpresas que me llevé con la novela. Porque me esperaba que de uno a otro momento apareciera el mal o algo así, porque sí se habla de espíritus, sí se crea un ambiente propicio y, no obstante – y muy a pesar de lo que podés llegar a pensar – el miedo está acá y es tan real y cotidiano que no lo vas a sospechar hasta que te caiga en el cuello o en los testículos como Cujo.   Y he ahí el terror “psicológico” porque lo angustioso y opresivo de una situación, en apariencia cotidiana, termina diezmando y destruyendo dos familias. Muy buena, chaval.
Por otro lado, descubrí, investigando un poquito para este post, que Stephen King ha creado todo un universo – y no en una saga como el maricotas de Tolkien o la delirante y borrachina Bodoc, no amigos – él lo que hace es intertextualizar en cada una de sus novelas con personajes, lugares o situaciones de otras. Así sean cuestiones menores. De este modo, y a  través de los años y el éxito que el muy careta de King ha conseguido; ha logrado construir un mundo propio y cerrado que solo es asequible para el lector habitual de este monstruo de la naturaleza, de esta bestia literaria.
Así es que les dejo un muy buen libro para leer rápido y en la cama, mientras esperas que tu chica salga del baño y aparezca infartante y hermosa para vos. Sí, porque si algo adoro, respeto y admiro de King es su estilo simple, de palabras precisas y sencillas que describen una situación con pocos adjetivos, sin parafernalias ni ornamentos vehementes y botónes que te demanden excesiva atención.

Bueno mis estimados, ahora sí: Cujo. 


viernes, 28 de febrero de 2014

Raymond Carver - Short Cuts

Ramond Carver es un escritor del que he leído solo lo que les comparto hoy. Raymond Carver es un escritor del que he escuchado bastante por parte de mi amigo, hermano y confidente Perro Verde. Raymod
Carver es un escritor del que mi amigo me dijo que sería, según creía él conociendo mis afinidades por lo desprolijo y callejero; “mi escritor”. Raymond Carver es un escritor al que apenas me estoy acercando y que, si bien no sé si será mi escritor, sí puedo afirmar que me ha agitado bien mucho el jopo con los cuentos de Short Cuts, benemérita obra que hoy les comparto.
Ya sé, es bastante opaco y gris mi forma de expresar pero bueno, tampoco se puede ser siempre grandilocuente y hacer aspavientos por todo porque, en definitiva, cuando hago una crítica parece que todo es magnífico, genial y excelente. Y no siempre es así.  Con esto no quiero desdecirme o preparar el terreno para una mala crítica porque Raymond Carver no será “mi escritor” pero la pone. Y bien adentro como a mí me gusta. Así nomás lo digo.
Bien, vamos a chusmear un poco, solo un poco porque no me sale muy bien y soy bastante bodoque para contar. Además, no tengo ganas. Lo que sí me interesa charlar es sobre la polémica respecto al “ESTILO” de Carver. ¿La conocés?
Raymond Carver era un maldito perdedor que de a ratos escribía pero siempre bebía. Pero a principio de los ´80, fue descubierto por Gordon Lish, un editor que algo vio en este regordete de cara pálida y hábitos destructivos. Entonces lo publicó. Para Carver era una muy buena oportunidad y ni dudó en aceptar algunos cambios (tal vez alguno de ustedes, caretas de literatura alterna, se escandalizarán y no querrán leer más de Carver o, más fácil, me negarán) que, a la postre, dio a Carver fama, dinero y reconocimiento internacional. Tanto es así que se puso de moda.
Y por qué tanta mala vibra con Lish, entonces, querido; me digo mientras tomo cerveza y fumo un porro; porque fue él quien – según la biografía de Carver escrita por Tess Gallagher, su segunda esposa -  retocó tanto los relatos de Carver (principalmente los aparecidos en “¿De qué hablamos cuando hablamos de amor?”) que deformó su estilo. Tanto es así, dice Gallagher, que los textos perdieron su esencia. No obstante, según la crítica – y he aquí la paradoja – son los retoques de Lish los que dieron al estilo de Carver el matiz de minimalismo que tanto se le ha festejado y reconocido como gran mérito.  
Mi héroe favorito Stephen King dice que es verdad, que el puto de Gordon Lish cagó la escencia de Carver. Acá el artículo.
Por otro lado, un periodistucho de La Nación, no sin sesudo análisis; dice que Stephen King es un deslenguado, que los textos de Carver quedaron mejor gracias a la intervención de Lish. Que el hermoso jardín de dones literarios que Carver es no pudo haber tenido mejor jardinero. Acá lo podés leer, pibe.   

Yo no sé qué pensar porque solo he leído Short Cuts.