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jueves, 21 de diciembre de 2023

Jorge Baron Biza - El desierto y su semilla

Leí a Jorge Barón Biza a través de su padre, el sexista y violento misógino, mal llamado "escritor maldito", Raúl Barón Biza en los días de la universidad.
Conseguí la novela "El derecho a matar". Se trata de un texto en el que se justifica el feminicidio por infidelidad. La nota escandalosa, para Raúl Barón Biza, reside en que al narrador homoautodiegético (AKA protagonista) lo gorrean su esposa con otra mujer. En consecuencia, se arroga  "el derecho de matar". Un femicida que, y he ahí lo tremendo, consumó su violencia en la realidad objetiva.  Un libro horrible, que copia estilísticamente a Cambaceres pero sin conseguir la plasticidad de su prosa, desde mi humilde punto de vista. Por supuesto, mi subjetividad, siempre tan presente, filtra mi opinión. Y como es evidente, no me gustó en lo más mínimo el patético y odioso personaje interpretado por Raúl Barón Biza. Me gustaría leer el resto de tus textos y desperdiciarlo. O exonerarlo, al menos, en mi fuero interno. Ahora bien, deteniéndonos en esta definición, considero que el gran valor de Raúl fue engendrar e inspirar a Jorge Barón Biza, su hijo. Víctima directa de su egoísmo y orgullo; Un verdadero escritor también. Con un solo libro quiere decir y consigue mucho más que Raúl. El desierto y su semilla es su única novela, cuyo texto se publicó en el momento de su publicación. Tanto es así que Jorge lo editó de su propio bolsillo. Edición de autor como la llaman. Un concepto que, según se mire, puede interpretarse como bueno o malo. Supongo que en el caso de Biza fue algo malo ya que lo había presentado en el concurso Planeta y ni siquiera quedó preseleccionado. De hecho, la novela quedó relegada a los estantes del olvido hasta la trágica muerte de su autor por suicidio. Su padre primero, su madre segundo y su hermana tercero, le marcaron un rumbo del que no sabía o no quería escapar. Sin embargo, la violencia simbólica y física había comenzado hace mucho tiempo, en la época de la juventud de Raúl Barón Biza y sus abusos y abusos de clase. En efecto, Jorge Barón Biza fue testigo desde pequeño de los abusos de un padre narcisista que nunca supo quitar la vista de su propio ombligo. Tanto es así que el último acto de violencia, antes de suicidarse, como todo narcisista, de forma brutal y espectacular; fue arrojar ácido en la cara de la madre de nuestro autor para que "su cara fuera lo último que vi". Que guacho más cariñoso ¿no? Es a partir de este suceso que comienza la novela de Jorge Barón Biza. Así, podemos aseverar, junto a las conceptualizaciones que nos ofrece la bella academia, que el texto trabaja desde el pacto de la ficción, proponiendo una trama que tiene claves autobiográficas pero que no deja de transitar el camino de la ficción. De hecho, si tengo que ser riguroso en la calificación, debo decir que el texto nunca fue presentado por su autor como una autobiografía. Un texto que vale la pena leer. Algunos críticos lo catalogan, junto con otro suicida, Salvador Benesdra y su novela El Traductor, como el texto más importante del siglo XX. Mire, sé que es usted un irresponsable con semejante afirmación. Pero sé que los parámetros para definirlo así son que apareció y se publicó, por primera vez, en el under, que es la única obra de su autor (al igual que el caso de Benesdra) y que son muy representante del mundo de los noventa. Aquí para descargar: El desierto y su semilla.

lunes, 19 de octubre de 2015

Enrolándose en el Belia - José Miguel Pallarés

Enrolándose en el Belial es una novela corta de José Miguel Pallarés. El libro podría ser encasillado dentro del género Épica Fantástica (o Fantasía Épica). Tiene muchos elementos que son característicos, a saber:
Un ambiente antiguo. Es propio de este tipo de literatura que la historia transcurra en una pseudo edad media, aunque la verdad es que puede ser en otra época, siempre y cuando, de un modo u otro, el ambiente sea “antiguo”. Es decir, un mundo tecnológicamente atrasado. Enrolándose en el Belial transcurre en el siglo XVII.
Otra característica propia de este género y que vamos a encontrar en Enrolándose en el Belial, es la de los personajes errantes. Acá el protagonista es el capitán Pero Hernández de Ventura (AKA el Aragonés), un aventurero errante que deambula viviendo aventuras en la España del siglo XVII. 
El motivo del viaje es otra característica de la Épica Fantástica que está presente en Enrolándose en el Belial. Si lo miramos desde su perspectiva más connotativa, es este motivo el que prevalece siempre en la literatura. Los movimientos que implica, sí o sí, una historia siempre son un viaje. En la novela, el desplazamiento es físico: Pero Hernández debe emprender cazar al Galeón Negro, un barco pirata que asola la zona.
En la épica fantástica hay dos clases de viajes: Los que implican un traslado a tierras portentosas (La Saga de los Confines) o los que son motivados a causa de un objeto (material o simbólico).
Las batallas son otro aspecto de la Épica Fantástica o Fantasía Épica. En ellas es común que aparezcan elementos realistas y mágicos. En la Saga de los Confines, por ejemplo, están las batallas de Kupuka vs Drimus, amén de los enfrentamientos que cada uno de los brujos protagoniza. En Enrolándose el Belial también aparece la magia en las batallas. La tripulación del Belial, aunque si bien sugerido, nunca explicitado; parecen ser zombis. Y su capitán el diablo o alguien muy cercano. Pero estos aspectos nunca se aclaran. Y es ese un acierto de Palleres porque Enrolándose en el Belial es una novela de estructura enmarcada. Es decir, una historia principal que se presenta contenida dentro de otra que hace las veces de “marco”. La historia principal es la caza que emprende Hernández al Belial (1657). La historia marco es el relato que, en 1685, Pero Hernández le está dictando a un jesuita como respuesta a una misiva del Virrey. Luego, es verosímil que el narrador no esté consciente de a qué tipo de criaturas se enfrentó. Desde esta perspectiva, la novela se emparenta con El Lazarillo de Tormes porque también está escrita como una extensa misiva. El recurso la encuadra dentro de la tradición española en es este sentido. Detalle que me olvidaba de explicitar: Pallerés es español.
Otro aspecto destacable, creo yo, es el trabajo lingüístico. La novela está escrita con modismos y estructuras sintácticas arcaizantes. Mediante este recurso, Pallerés pone otra característica propia de la Épica Fantástica: el realismo.

Ya finalizando, pero no porque la obra no sea susceptible de análisis mayor o más profundo, sino porque lo quiero charlar en clase con ustedes, acá les dejo Enrolándoseen el Belial. 

martes, 3 de febrero de 2015

Stephen King - Corazones en la Atlántida (1999)

Stephen King es el maestro indiscutido del terror. Leer sus obras en adentrarnos a un autor en extremo prolífico y, lo más importante y destacable para mí, a un universo habitado por pesadillas, monstruos y horror gótico. Pero contextualizado en la modernidad. Porque en ese sentido las novelas de Stephen King son realista. No solo el referente es familiar al lector por reproducir el mundo de forma mimética sino que, para quien comparte geografía o gustos con King; el referente real y conocido.
Otro aspecto genial de este autor es que en sus obras siempre hay rock. Y no porque los personajes sean borrachines a lo Bukowski, sino porque siempre suena rock en los libros. Ya sea por los epígrafe, ya sea porque alguna canción es el leit motiv constante del universo creado. De hecho, en uno de los relatos del presente libro, el que a mí más me gusta; el leit motiv es 96 lágrimas de Question Mark and The Mysterian.
Bueno, paso como para compartir algo de literatura, no me voy a detener en vueltas ociosas de puro ego desinflado, no amigos. Solo les cuento que el libro en cuestión está compuesto de cuatro relatos largos cuyos personajes, de algún modo, se relacionan. Pero no porque un hecho en común dispare la acción  sino por algunas cotidianeidades que viven sin saberlo.
También es super interesante el laburo que hace con los narradores, alternando las terceras y las primeras de acuerdo a los relatos. Y lo más interesante es el manejo del tiempo: cada una de las historias transcurre en épocas diferentes.
Un libro tremendo. Uno más del gran Stephen King. Autor amado y odiado. Lo segundo, creo yo, es por gente prejuiciosa que no lo ha leído y suponen un “bajo nivel” en su literatura. Como si alguno de todos ellos fuera capaz de escribir aunque sea un párrafo como este tipo. Pero bueno, la raza humana es así. Solo sabe reír de los demás.

Bien, después de la reflexión moral. Más después de la recomendación; acá se los dejo. En PDF para que lo bajen, lo impriman y lo lean. Ahí, al ladito de la pileta, con una cerveza y la carne trepidando por al calor de las brasas.  
Y esta es la tremenda canción que funciona de cortina en el relato de los años sesenta: 

martes, 6 de mayo de 2014

Soy Leyenda - Richard Matheson.

Buenas noches mis preciados. Hoy les traigo un libro extremadamente original y divertido que para mí
significó todo una experiencia religiosa. Sí, así es.  Porque entendí que años y años de facultad no habían servido para nada más que llenarme la cabeza de conceptos absurdos e imbéciles sobre qué es la literatura. Me explico - si bien rápido y conciso porque todo el mundo odia mis explicaciones –, desde que estudié Lengua aprendí que la Literatura, así con mayúscula, es aquella que trata temas profundos y habla de personajes que sufren peripecias de índole espiritual, que, de una u otra manera; provocan un cambio en la cosmovisión del personaje. De ahí que géneros como la ciencia ficción, el comic y, en menor medida, el terror sean considerados prosaicos por no decir berretas. Entonces me negué a leer textos de tal índole[1]. No obstante un buen día topé este libro en la red. Había visto la película (que por cierto es tan mala como la habitual factura “artística” de Hollywood) y para nada me llamaba la atención. Pero en los comentarios hablaban maravillas de la novela y criticaban la película. Entonces lo bajé y lo leí. Y ¡Wau! Qué buen libro encontré: una novela que plantea un mundo apocalíptico, un futuro en el peor de los estados donde la humanidad se ha transformado en vampiros. Algunos Zombis y otros no muertos. En ese contexto está inmerso el protagonista: Robert Neville, un opaco oficinista que, por casualidades del destino, no cayó con la epidemia. Neville vive sus días entre el claustro y el alcohol (tan necesario, lo sé) nocturno y la caza de vampiros diurna.
Una novela excelente que nos habla de la soledad, de lo trágico del hombre en el mundo y que plantea una hipótesis genial: Ante un cambio de contexto, un fenómeno u aspecto antes aceptado y socialmente abalado, se vuelve un peligro y una ofensa. Entonces hay que eliminarlo.
Una novela sobre el cambio. Y sobre la soledad también. La inmensa soledad del alma humana.
Este libro demuestra que el género fantástico puede ahondar en las profundidades del alma, papá. Acá se los dejo para que lo bajen y lo lean muy de su gusto y guisa. Soy Leyenda.      



[1] Reconozco que, tal vez, podría ser mi cerrazón señal de una cabeza inepta, de pensamiento gomoso y arrastrado, imbuido de teachece; pero bueno es así. 

domingo, 9 de marzo de 2014

Stephen King - Cujo (1975)

Otra novela de Stephen King, algo más de terror y horror les traigo. Un poquito más de este tipo que, como l
es dije ya, me viene robando varias horas del día. Este era el último libro que me quedaba de los intercambiados allá en los vendedores de libros usados de la Alameda pero, mi buen amigo y hermano de la vida Perro Verde; me dijo: Hey Pablo, tengo un librito de King, sé que te gusta y andás gustoso de leerlo, Tomá, te lo regalo. ¡Wau! Muchas gracias Amigo – sí, así con mayúscula – le dije; sos grosso, sabelo. Y muy luego lo abracé.
Así es que tengo más para leer de King. No obstante no será ya cuando encare las 500 páginas de Cuatro después de la medianoche - Un muy prometedor libro de novelas cortas entre las que se encuentra (¡Sí, papá!) “Ventana Secreta, Jardín secreto” (Por si no lo sabés, de esta se hizo una muy buena peli con el repetido Johnny Deep) – sino más adelante, cuando termine la hermosa y poética novela de Gabriel Vacchielli “Agualima”, ganadora del Vendimia 2012. Que, dicho sea de paso y porque no sé conservar mi intimidad; estoy empezando a leer.
Pero bueno, hoy les dejo el último librito que leí del bueno e imaginativo de King (¡Qué imaginación culiado!): Cujo.
A diferencia de las otras dos que leí (Corazones en la Atlántida y La hora del vampiro) acá el terror no es sobrenatural, no amigos. Y he ahí una de las sorpresas que me llevé con la novela. Porque me esperaba que de uno a otro momento apareciera el mal o algo así, porque sí se habla de espíritus, sí se crea un ambiente propicio y, no obstante – y muy a pesar de lo que podés llegar a pensar – el miedo está acá y es tan real y cotidiano que no lo vas a sospechar hasta que te caiga en el cuello o en los testículos como Cujo.   Y he ahí el terror “psicológico” porque lo angustioso y opresivo de una situación, en apariencia cotidiana, termina diezmando y destruyendo dos familias. Muy buena, chaval.
Por otro lado, descubrí, investigando un poquito para este post, que Stephen King ha creado todo un universo – y no en una saga como el maricotas de Tolkien o la delirante y borrachina Bodoc, no amigos – él lo que hace es intertextualizar en cada una de sus novelas con personajes, lugares o situaciones de otras. Así sean cuestiones menores. De este modo, y a  través de los años y el éxito que el muy careta de King ha conseguido; ha logrado construir un mundo propio y cerrado que solo es asequible para el lector habitual de este monstruo de la naturaleza, de esta bestia literaria.
Así es que les dejo un muy buen libro para leer rápido y en la cama, mientras esperas que tu chica salga del baño y aparezca infartante y hermosa para vos. Sí, porque si algo adoro, respeto y admiro de King es su estilo simple, de palabras precisas y sencillas que describen una situación con pocos adjetivos, sin parafernalias ni ornamentos vehementes y botónes que te demanden excesiva atención.

Bueno mis estimados, ahora sí: Cujo. 


domingo, 16 de febrero de 2014

El misterio de Salem`s Lot - Stephen King (1975)

Stephen King es un autor que me costó mucho. No porque me resultara compleja su narrativa o entreverado su estilo, sino lisa y llanamente porque me negué a leerlo durante muchos, muchos años. Por qué, se preguntan, porque pensaba que era un autor menor, deslindado de los axiomas literarios que sí o sí un escritor que se precie debe cumplir. Fue así que, como dije, renegué y hasta negué el epíteto de escritor a Stephen King.
Ahora bien, yo soy un intelectual formado por la academia. Sí, suena pedante. Aunque, en muchos ámbitos, me resulta vergonzoso. No obstante, nada de eso importa, solo quiero decir que la universidad me enseñó una manera de leer que me ciñe a ciertos modos, aspectos y formas del texto literario. Que si bien son amplias – según creo yo, si acá no vengo en plan: te odio facultad que septuagenarios son tus modos. No amigos, yo lucro ahí – exceptúan varios modos u formas de la literatura. El modo más concreto es la temática. Sí, así es. En la facultad miran torcido la recreación meramente – por usar un adjetivo propio de mis profes – imaginativa. Tal como la de Stephen King, Richard Matteson  o José Luis López. Exceptúan solo la épica fantástica, aceptada y    legitimada por el cannon occidental. Voy a hacer un paréntesis aquí para criticar un ratito esta idea del cannon literario y lo que la academia abala: es una verga. Entiendo que debe existir, como dijo el poetizo Pablo Grasso: “Debe existir”. Y yo le entendí: porque abala la lectura como bien social la Academia. Pero también, el comercio. Adjunto está la necesaria exposición para que existas ahí dentro, para mirar desde el escaparate y demostrar que sos lo que quisiste ser, que todos lo sepan. Porque es verdad, de algún modo sos mejor que todos ellos. Eso sí: hay que cantar, lo que sea, pero hay que cantar bien fuerte para que todos escuchen, para que todos aplaudan (Cómo me gusta que me aplaudan) y nunca te dejen de mirar ahí arriba. Porque solo existo si estoy ahí arriba. Si fuera rebelde, si fuera como vos podría decir que me quedo abajo, con la gente, con la popu y me quedo abajo para ser ese dedo botón y acusador que señala con sus palabras irreverentes y su mirar inquisidor. Pero no, yo no soy así. A mí me gusta levantarme minas, tratar de cogerlas y decirle al mundo qué tan feliz soy.
Me fui. Al demonio como siempre. Mis disculpas. Hablaba de que la Academia legitima solo algunos modos. Y que esos modos legitimados están referenciados desde el paradigma del canon literario occidental. Propuesto por el recontra choto de Bloomfield. No sé si lo conocen. Es un inglés maricón que se dedica a la crítica. Y ¡ojo! No critico que sea maricón, ni que haga crítica – de hecho yo solo soy en la medida que puedo juzgar a los demás. En buen plan, claro – sino que su visión se ciñó a los modos más realistas. Vimos épica fantástica y realismo mágico como representantes de las corrientes más imaginativas. Pero nunca literatura pulp, de horror o terror fantástico. Menos que menos al comic ¡Cómo se te ocurre! No es de modo explícito ni autoritario que se niega esta literatura, amigos, para nada. La forma es mucho más sutil pero efectiva y – debo aclarar porque muchos de mis más mejores amigos en el mundo son profes de la facultad – sin ser conscientes: se la niega mediante la omisión. Nunca nos hablan, se cita o analiza este tipo de géneros. Por ende, no existen.
Así de fácil. Yo, producto de ese mundo pedante y lleno de chotos (como mis amigos y yo, en definitiva); tendía a no querer ni siquiera mirar las tapas de este tipo de “literatura”. Pero me enamoré de una dibujante. Tengo un primo que ama el comic. Trabajo rodeado de guachines que juegan video games. Veo cantidad de animé. Y de todo eso aprendí a mirar   los modos fantásticos anquilosados en el horror, la fantasía indigenista y los modos propensos al comic.  
Y, entre las cosas de este modo que me quebraron la cabeza está Stephen King y esta novela “El misterio de Salem`s Lot o La hora del vampiro”.
Acabo de terminar de leer este libro y me ha confirmado que Stephen King es un capo. Ya me había impresionado con Corazones en la Atlántida. Por su estructura compleja, por los cambios de narradores y voces, por lo ágil y trepidante del ritmo.
Cuando encontré esta novela que hoy les comparto en los libreros de la Alameda me dije Tenés que hacerte con ella Pablo, a como dé lugar. Y lo hice. Y vine y la leí, con su tamaño muy gordo y su tapa pulp. Sí amigos, me leí las 500 y tantas páginas de este libro en poco menos de dos semanas. Y es que tan bueno está.
Les cuento cómo viene la historia: 1975. Ben Mears, un  escritor en ascenso, vuelve a Salem`s Lot. El pueblo del que huyó luego de presenciar un suicidio en la casa Marsten. Quiere ahuyentar fantasma, busca  paz con el pasado. Por eso pretende rentar la casa Marsten y escribir su nueva novela ahí. Pero cuando llega al pueblo se entera de que la casa ha sido rentada por otros.
La desaparición de un niño, la prematura y extraña muerte de su hermano mayo a la semana, la curiosidad y la situación pondrán a Mears de frente al mal. Y no tendrá más posibilidad que enfrentarlo. Una novela trepidante, que toma las características de la literatura gótica y las reproduce en otro contexto.
Me gusto mucho que la estructura es circular. También que los personajes son oscuros pero cotidianos, el lector puede establecer empatía con ellos. Son héroes ocasionales, obligados por la situación. El ambiente de pueblo norteamericano está muy bien logrado y, lo mejor, por lo menos para mí; es que Stephen King musicaliza sus relatos con altas dosis de rock and roll. Siempre está sonando alguna melodía salvaje y desenfrenada. Y lo más importante: me gusta este tipo porque, más allá de la fama y el mucho dinero que tiene; es un rebelde absolutamente opuesto al rigor del paradigma “literatura seria”.

Bueno amigos, qué les puedo decir, ando muy enamorado de este señor últimamente. Acá les dejo esta tremenda novela. ¡Qué la disfrutes linda!       



lunes, 3 de febrero de 2014

Haruki Murakami - IQ84

Haruki Murakami es un autor del que no tenía idea hasta que mi buen amigo el Perro Verde vino y me
habló, entre alucinado y flasheado, de él. No sabés que bueno es este tipo, Pablo, me dijo, tenés que leerlo. Confieso que me daba mucha pereza, el libro tiene 300 páginas más o menos, pero como soy un tipo orgulloso y mi amigo me preguntaba cada vez que lo veía “qué pasó con el libro Pablo, lo leíste, ya lo leíste” y así una y mil veces me dispuse a leerlo. Eso fue el verano pasado, cuando el 2013 recién empezaba y no sabía que te iba a conocer.
Bueno, la verdad que empezar a leerlo y terminarlo fue un acto continuo y casi desapercibido porque el libro es muy entretenido, muy rápido. Ágil e inteligente.
Les cuento cómo viene la mano.
Todo empieza cuando Aomame, una de las protagonista, se ve atorada en un embotellamiento de coches en plena capital de Japón y, urgida por un compromiso, sigue el consejo de un taxista que le dice que, ahí no más, al lado de donde está ella; hay una escalera que desciende y la lleva al otro lado, a donde va ella. Aomame desciende al túnel y lo atraviesa. Cuando sale de nuevo a la superficie el mundo ha cambiado. Pero no de forma abrupta ni marcada, el único detalle es que ahora percibe una luna más pequeña junto la luna que vemos todos. Ese es el comienzo de un viaje de descubrimiento del destino, de confrontación con la soledad y de reconocimiento del amor verdadero.
Por otro lado está Tengo, un oscuro profesor de matemática que posee un gran talento para escribir. No ha publicado nada pero un editor sabe que es un tipo con futuro en las letras y constantemente le encomienda artículos y textos para foguearlo. Hasta que un buen día le encarga reescribir “La crisálida del Aire”, la novela de una chica quinceañera que tiene una muy buena trama (“algo extraño, diferente que enamora y asusta a la vez”) pero una pésima redacción. Tengo, con mucho resquemor y mucha más culpa, acepta el trabajo. Ahí él también entra en este mundo paralelo de dos lunas y, como Aomame, comenzará un viaje de descubrimiento y aprendizaje.
La novela transcurre en 1984, el título – ya sé que te diste cuenta, pero igual lo digo -  remite a 1984 de Orwell. Para mí la relación es que en la novela de Murakami solo unos poco son capaces de ver más allá de la realidad tangible, solo unos pocos son capaces de ver las dos lunas como en la novela de Orwell solo unos pocos son capaces de percibir el sistema opresivo que los aplasta.
La novela tiene también infinidad de motivos que reaparecen obsesivos y que contribuyen a crear un clima de policial fantástico, de novela sobre la literatura u obra musical. Tales temas son  la Sinfonietta de Leoš Janáček  que oficia de fondo musical de la obra, también el tema de las sectas y su influencia en los niños, el tema de la escritura y los concursos literarios y algunas cositas más que, al año de haberla leído y después de haberte conocido, se me han olvidado.

Acá se los dejo, para que lo disfruten: Haruki Murakami – IQ84. 

También la Sinfonía que oficia de telón musical en la obra: 


domingo, 24 de noviembre de 2013

Antes de que anochezca - Reinaldo Arenas (1990)

Leí antes de que anochezca cuando estaba en España. Me había ido en un viaje de exilio, buscando salidas, respuestas o no sé qué. Pero tenía que huir. Y me fui lejos. Tan lejos como donde tenía a mi hermana que me podía dar asilo y de comer. Allá, entre caminata y caminata, me encontré con este libro. El título me
encantó. Recordaba haber sabido del autor porque lo mentaban en el Diccionario de Narrativa Hispanoamericana por eso lo compré.
No sé si lo dije, pero vale aclarar que mi aventura fue allá por el 2000, cuando era un purrete lleno de acné y miedos; cuando acá la cosa se tornaba enrarecida pero parecía que todo seguía. Poco faltaba para el debacle y volver a empezar. Pero no vengo a historiarme amigos. A nadie le interesa de mí.
Vengo a hablar de un libro que me mostró un lugar distinto.
Me explico, y para ello, un poco de historia.
Reinaldo Arenas fue un escritor cubano. Exiliado y opositor al régimen castrense. El tipo, como casi todos los escritores del Boom apareció alineado a la revolución. Pero, al igual que sus coterráneos, pronto empezó a percibir esa sensación de asfixia que al arte – en especial a la literatura – fue imponiendo el gobierno castrense. Porque los revolucionarios la iban de todo bien pibe, pero acá se labura así y asá, para tener esto y aquello. Todo bien con tal pensar para lo social. El problema fue que esa visión rigurosa y estructurada la aplicaron al arte en general y a la literatura en particular. Luego, las letras solo servía en tanto y en cuanto hablaba de un referente cercano e identificable (a modo de ejemplo: igual a los textos que se difunden día a día acá en Mendoza) que de no u otro modo, hablara al pueblo de las inequidades del capitalismo o de las bondades del comunismo.  Al principio de la  revolución todo bien porque los artistas eran funcionales y la exaltaban. Pero al poco de andar el camarada Heberto Padilla solapó algunas críticas al sistema en su novela “En mi jardín pastan los héroes[i]”. Apenas sale lo detienen a Padilla y el tipo aparece en los medios confesándose arrepentido y traidor al régimen.
Los intelectuales reaccionaron de forma maniquea. Así, algunos permanecieron junto al régimen y otros tornaron críticos. De estos últimos la gran mayoría eran cubanos exiliados. Que, a partir del caso, pudieron hacerse oír. Y en consecuencia comenzar a denunciar las barbaridades del régimen. Ahí cobró notoriedad mundial Reinaldo Arenas como escritor exiliado.
En aquellos oscuros años también se dio una persecución intensa a los homosexuales en la isla. Reinaldo
Arenas era homosexual.
Fue por estos dos motivos (trolo y disidente) que Reinaldo Arenas sufrió persecuciones y censura hasta 1980 cuando Fidel autorizó un éxodo masivo de disidentes. No obstante Arenas tuvo que falsificar su pasaporte para huir porque, al ser escritor – y siendo como es que los escritores somos capaces de derrumbar un sistema con el verbo – no querían perder control sobre él. Sin embargo el tipo fue más vivo y, consciente de que era la última oportunidad, se la jugó una vez más y escapó.   Aclaro la idea: Arenas intentó escapar muchas veces de la isla.  Navegó en gomón. Cruzó un campo minado. Se cogió a todo un regimiento.  Y más.   
Para mí el hecho de que fueran cubanos los disidentes les dio más credibilidad que a los que permanecieron junto al régimen por el simple hecho de que, estos, eran todos extranjeros. Escritores de izquierda que vivían en países capitalistas y democráticos. Escritores que lucraban (y lucran) con la denuncia eterna y constante a un sistema que los reproduce y los comercializa. Escritores que son nada más que alternativas de mercado.  
En 1987 le diagnostican SIDA. Entonces, nuestro escritor se dedica a escribir su autobiografía: “Antes de que anochezca”, libro que les comparto hoy. Belleza narrativa, descarnada y salvaje. Melancólica y dolorosa. Excelente.
¿Y por qué me mostró un lugar distinto? Porque Arenas me mostró que podés ser de izquierda y bien garca, que no todos están comprometidos en la “causa”. O que la causa a veces es un término polisémico que confunde y tara la equidad. También me sirvió para enseñarle a mi cófrade Miguel Wirtis que ser gay no está mal, que se puede ser buen tipo más allá de la elección sexual.
Bueno amigos, acá está esta belleza de la narrativa hispanoamericana del siglo XX: Antes de que anochezca.  




[i] Yo la tengo, linda. Si la pedís te la empresto. 

domingo, 15 de septiembre de 2013

El increíble niño tragalibros - Oliver Jeffers

Un muy buen libro de Oliver Jeffers, El increíble niño come libros.
Les cuento cómo viene la mano: un jovencito descubre, por accidente y azar, que comer libros es un pasaporte al crecimiento intelectual. Y tanto es así que Enrique – héroe de la historia – se vuelve más y más inteligente a medida que engulle el laborioso papel.  
Envanecido Enrique decide ser el más listo del mundo. Por eso traga y traga. Pero todo se va a complicar en el derrotero al saber.
Muy buen libro infantil.






domingo, 11 de agosto de 2013

Varios Autores - Extramuros (Historia del rock en Mendoza)



Buenas noches. Hoy les comparto un libro que documenta el movimiento del rock en Mendoza. Mi provincia. En el lado argentino del globo. Bien, no es que me quiera hacer el ocurrente o simpático, solo es para establecer puntos de referencia.
Bien, como les contaba Extramuros documenta la historia del rock mendocino. Abarca el periodo primigenio, digamos finales de los cincuenta principios de los sesentas hasta finales de la década del noventa.
El libro es una investigación concienzuda y serie realizada desde los claustros académicos. Según mi opinión residen ahí sus aciertos y yerros. Aciertos son la investigación exigua del campo que contribuye a un panorama amplio de la escena. Otro gran aciertos – y según mis románticos resabios, el mejor – es haber restituido a la mitología rockera a Billy Lee Hunt, el rockero asesinado por la dictadura. Otro acierto es la relevamiento de los lugares donde se tocaba/ensayaba. Esto es algo que nunca había leído en libros de rock. También esta bueno que trae una cronología de bandas por estilo, época, toques y grabaciones.
Lo malo, para mí, fue que quedaron algunos grupos, como De Huinca el Gualicho (Actualmente Pistola y Los Mugrientos), sin documentar. Otro aspecto negativo es la fotografía. Hay imágenes memorables, no vamos a negarlo, pero no están bien impresas. Además podrían haber agregado más, me parce. Y por último, me pareció excesivamente académica y seria la prosa usada en el libro. Es verdad que es un trabajo de investigación (¿Qué tono querés que usemos, boludo?) pero creo que la prosa debería ser mas plástica, sin tanto ornamento academicista y culto. Pero bueno mis amigos, es solo una opinión.
El libro es muy interesante y vale la pena para el curioso de la música como yo. Acá se los dejo, para que lo disfruten, para que vengan a Mendoza a rockear también: Extramuros.        

miércoles, 17 de julio de 2013

El Rey de la Habana - Pedro Juan Gutiérrez



Otra vez por estos lares. Hoy para traer y compartir algo completamente diferente a lo anterior, así es amigos, nos alejamos del barroco español, nos escapamos del las tierras antiguas y nos venimos para este
lado, para las tierras Fértiles donde todos es verdor, sexo y violencia. Por lo menos así es con el autor y el libro que les comparto: El rey de la Habana de Pedro Juan Gutiérrez.
Tal vez no lo conozcan (no creo) o solo lo hayan sentido nombrar como el “Bukowski” latinoamericano. A mí no me lo parece, solo comparte con el yanqui el estilo de escritura, la forma “estética” con que presenta su obra: el realismo sucio. Fuera de ello no hay puntos en común.
De hecho, para establecer ideas en vuestras cabezas y para que tengan noción de qué van a leer si leen a este muchacho; lo voy a ir contrastando con Bukowski (porque seguro que sí lo leyeron, y si no, pues que hay que hacerlo porque es un clásico del siglo XX). Bien, aclarado el modus operandi lo vamos a exponer.
1.       A diferencia del ilustre norteamericano, Gutiérrez usa (por lo menos en esta novela que es lo único que he leído de él) un narrador en tercera persona. Gran acierto porque eso lo sitúa en una relación de distancia respecto a lo narrado, por ende nos deja una sensación de objetividad que da más realismo a lo narrado.
2.       En Gutiérrez no encontramos esa pavorosa desidia bukowskiana ante la vida mis amigos, para nada. Aunque los temas son crudos, duros y brutales; está narrado con un tono tan sencillo y ameno que la prosa fluye como río desbocado.
3.       Lo más importante, a Gutiérrez lo vamos a leer en su idioma, es decir, estamos leyendo lo que él escribió. No como Bukowski que nos llega por traducciones majaderas y de tono español insoportable. Y no es que no me guste el español, pero sí cuando no es el idioma de origen. Lo mismo siento respecto al cine: en su idioma original o no veo la peli, qué joder.
 Bien mis estimados cófrades de la lectura, acá les dejo tamaña obra de la contemporaneidad cubana, de la misma sangre y del mismo barro que nosotros amigos. Disfruten de El Rey de la Habana.