miércoles, 2 de abril de 2014

Los días del venado - Liliana Bodoc

Los días del venado es el primer libro de la Saga de Los Confines, obra de la escritora mendocina Liliana
Bodoc. El libro, al igual que los dos tomos restantes, se inscribe dentro de la “Épica fantástica”.
La épica fantástica es una especie literaria. Para entender mejor qué es debemos conocer, por un lado, que el género épica designa obras que se caracterizan por presentar grandes batallas que incidieron en el futuro de un país. Para que te des una idea, vos que sos un mozalbete, la épica es parecida a lo que viste en 300 (La viste ¿no?).  Entonces, la épica fantástica – inspirada en la épica tradicional – va a presentar la historia de una gesta (es decir, un hecho, un suceso) en extremo importante para una nación y, claro, arduo (¿Sabés qué significa esta palabra? Seguro que no. Buscala en el diccionario)  porque va a implicar el sacrificio y movimiento de los personajes. Movimiento que puede ser tradicional (por ejemplo, en la Saga de los confines aparece el viaje físico) o simbólico (es decir que, en apariencia el personaje no se mueve, pero en realidad hace un viaje mental porque tiene un aprendizaje. Ejemplo: El día de la Marmota) pero que siempre implica un cambio en la situación existente.
Respecto a lo fantástico me parece importante que sepas que se llama así porque los personajes viven en un mundo donde la magia, los seres extraños, distintos; son habituales. El ejemplo más claro, sencillo y obvio que puedo mostrarte o, por lo menos, nombrarte es El señor de los anillos. También la peli Muertos de Miedo que, si cumpliste con lo ordenado por el profe, habrás visto en estos días y habrás disfrutado mucho, mucho; tiene algo de fantástico, de horror fantástico. Lo fantástico a veces lo podemos usar como sinónimo de mágico o maravilloso en tanto y en cuanto haga referencia a esos mundos distintos al nuestro, donde otras realidades son posibles.
Entonces, La saga de los Confines son tres libros del género épico fantástico que narran la historia de una gesta. ¿Sí? Ahora especifiquemos cuál es esa gesta: la lucha de los pueblos de Las Tierras Fértiles contra los Sideresios, sanguinarios cipayos venidos de muy lejos, de Las Tierras Antiguas.
Si bien la historia es ficticia, la Saga toma el referente (es decir, se inspira y ficcionaliza) a partir de la conquista española a América  latina. Aunque eso, a mí no me importa y a vos tampoco tiene que hacerlo. Lo que sí tenés que saber es que la manera en que se pelea es la misma que en la conquista (una guerra de palos y lanzas contra pólvora y caballos ¿Sabías que los caballos fueron traídos por los españoles?), que quienes pelean – los héroes verdaderos y únicos, sabelo para el examen; - son indios, que los intereses de los Sideresios para con Las Tierras Fértiles son iguales a los de los españoles con América. No obstante, en la Saga, la batalla es una batalla entre el Bien y el Mal, así en mayúscula.

En esta novela vas a asistir a la primera gran batalla entre Sideresios y los pueblos libres de las Tierras Fértiles. Vas a conocer a Dulkancellín, a Shampalwe, a vieja Kush, a Thungur, a Kumé, a Cucub y a un montón de personajes que pelean con dignidad y valentía contra un enemigo gigante, contra un enemigo poderoso que viene a destruir. Y he ahí uno de los aspectos más terribles de la saga: Misaines (quien a sojuzgado a la gente de las tierras antiguas, hijo del odio y la muerte) no busca nada más que la aniquilación por la aniquilación misma. Es igual al Guasón en Batman, el caballero de la noche; si lo mirás en detalle al asunto ¿No te parece? A mí sí. Bueno, la cuestión es que tenés que leer este libro Bien pronto porque te lo voy a tomar y te voy a exigir todo lo que acá escribí. Aunque, ya que estoy te cuento qué es lo que más me interesa que sepas: ¿Quiénes son los personajes principales? ¿Cuáles son los motivos que los llevan a moverse dentro de la historia? ¿Cuál es el referente de la Saga? ¿Qué y por qué es una épica fantástica? ¿Qué características de esta aparecen en la novela? ¿Por qué se llama como se llama la novela? Y alguna que otra cosita más que, tal vez, te cuente en el curso, pero no sé, vamos a ver, depende de cómo se porten porque si me cansan agarro y me pongo a dictar, así como hace el mala onda del Chamorro o la verborrágica de la Lorena ¿Verdad? Bueno pequeño, ahora me voy, pero de seguro nos vamos a volver a ver. Acá o en el curso, es lo mismo para mí en tanto y en cuanto compartir tiempo con vos dé suculentos dividendos a mi magra billetera. Saludos y acá tenés el libro: Los Días del Venado. Enjoy!!!!!

sábado, 29 de marzo de 2014

Futilidad o el hundimiento del Titán - Morgan Robertson (1898)


Morgan Robertson fue un escritor norteamericano. Nació en 1961 y murió en 1815. El 24 de marzo, para ser más exacto. Lo encontraron en una habitación, sentado en un sillón, mirando el mar. Muerto. Causa: sobredosis de protiodide.
De Robertson se puede decir mucho. Por ejemplo que es el probable inventor del periscopio, que fue un exacerbado rebelde que vivió en la más mísera de las miserias, que pugnó contra el american way of life hasta que los excesos se lo llevaron. También podemos decir que fue un muy buen escritor de ciencia ficción de su tiempo que – así, de forma similar a Julio Verne – a fuerza de certezas en sus obras hoy es recordado como un premonitor.
Es este último aspecto el que acá nos convoca porque les traigo la novela Futilidad o El hundimiento del Titán. Un hermoso texto que, de forma desconcertante anticipa la tragedia del Titanic. Y es así mis amigos porque el barco de la ficción se llama muy parecido (Titán), porque la cantidad de pasajeros es similar, porque los motivos son los mismos (la tecnología desafiando a la naturaleza), porque la causa de la muerte de gran cantidad de pasajeros fue la igual: la escasez de botes salvavidas, porque hasta el apellido de ambos capitanes es el mismo: Smith, porque fue en el mismo mes: Abril.
No obstante la novela, cuando fue la catástrofe del Titanic, lejos de conseguir notoriedad, pasó desapercibida. ¿Causa? La gente estaba más interesada en los escabrosos detalles que publicaba la prensa respecto al accidente que en una ficción premonitoria.
Más allá de estos detalles Futilidad es una muy linda novela que, según mi rígida  formación, podría clasificar como Postromántica. ¿Por qué? Porque – y casi muy parecido al adefesio romántico con que Hollywood contó la historia del Titanic – en torno a la tragedia transcurre una historia de amor. Pero, y acá agradézcanme muchachos, no como la de Titanic, no.   Les cuento cómo viene la mano: el protagonista, Rowland es un oficial venido a menos que, por causa del alcohol y los excesos, está de marino raso en el Titán. Allí también está la muchachita – que no recuerdo el nombre y me da pereza indagar el papel – que una vez fue su novia pero que lo dejó. Ella está casada con un hombre adinerado. Tienen una niña. En el barco se reencuentran, como habrán supuesto, y Rowland  entiende que aún la ama. Ella, en cambio, piensa mal del marino perdedor.
La historia está en el plano romántico, entendido tanto desde lo literario como desde lo cotidiano que el término designa. Lindo texto para leer con tu chica de la mano, un domingo en el parque mientras pensás en el brillante futuro que te espera como docente, mientras añorás esos años de éxito que vendrán, mientras suponés cuánta gente linda conocerás. Acá te lo dejo para que, la clase que viene, cuando nos veamos; rindas un examen, entregues un informe y te ganes una buena nota. O no. Vos sabrás.
Acá lo tenés: 

The Frighteners (AKA: Muertos de miedo) - Peter Jackson (1996)

The Frighteners es una película de 1996. Acá se conoció como “Muertos de miedo”.
La película es excelente. Sin embargo pasó desapercibida para el público general.
Vamos a ver por qué es tan pero tan buena.
Primero porque mezcla con desparpajo y libertad varios géneros. Empieza siendo una película cómica, que más bien parece caminar por el lado de la risa simple. No obstante, a medida que la historia avanza y la trama se complejiza se va transformando en un verdadero thriller de horror.  
Otro aspecto destacable, y si sos un tipo sensible y dado a la comulgación con lo demás; es que fue este el último papel estelar de Michael J. Fox antes del Parkinson. Si no conocés a este señor te cuento que es inolvidable por haber interpretado al canchero Marty Mc Fly en Volver al futuro. Confiezo que no me caía muy bien Fox, justamente, por este papel. Siempre he encontrado a tal personaje muy pedante, cargado de paradigmas yanquis del peor gusto. De hecho, y yéndome pero no muchísimo, me cae mejor el personaje del padre: un escritor de ciencia ficción fracasado y sometido. ¿Por qué? Porque me sospecho en lo de fracasado y me descubro en lo de sometido.
Michael Fox, en los noventa, era un actor en ascenso que estaba eligiendo bien los peldaños a la cresta hollywoodense. Había interpretado al soldado botón y justiciero de Crímenes de guerra (junto a Sean Penn), a un actor histérico en una peli policial con James Wood y,  acá a Frank Banister. Tres roles que le hacen justicia y mostraron a un actor versátil, que podía dar mucho más.   
Les cuento un poquito de la trama: Frank Bannister es un arquitecto venido a menos que, a causa de un accidente, ha adquirido la capacidad de ver espíritus. Sí, ya sé: ¡qué chotera! Es verdad, pero ya desde el principio la película tira otra idea, escapa a los parámetros clásicos porque Frank Banister, acompañado de tres fantasmas ha montado una empresa para, literalmente, timar incautos o, si mejor entendés, “desplumar pichones”. De este modo los fantasmas irrumpen en algún hogar, mueven los muebles y revuelven los cabellos hasta generar la paranoia necesaria para que los pichones requieran los servicios de Bannister, cuya tarjeta, apropiadamente, ha sido depositada en algún lugar visible. He ahí, para mí, una clara muestra de alternativa al rigor de Hollywood. Pero no solo esto. No amiguitos. La película, que como conté arranca en plan comedia romántica, va virando de a poco a causa de un extraño hecho que comienza a aquejar al pueblo: la gente comienza a morir de infartos. Banister empieza a investigar los hechos y, el patético perdedor que nos presentaron, empieza un derrotero que lo llevará a límites inciertos.
Vale destacar también la gran calidad de los efectos, filtros y colores de la película – no seas nabo y contextualizá que esto se filmó en 1996, cuando vos eras menos que un esperma – que colaboran a construir la atmósfera de comic siniestro y oscuro.
Mención aparte merece el hecho de que el director es Peter Jackson - sí, el director de El señor de los anillos y King Kong (ambas muy bonitas, en especial King Kong que siempre me arranca lágrimas cuando matan al mono) - pero en el peldaño inmediatamente anterior a la popular saga. De hecho, revisando en la red, encontré que fue The Frighteners la que le permitió acceder a El señor de los anillos. Interesante. ¿No?
Bueno pibe, te dejo una tremenda película para el finde. Tiene de todo: amor, aventuras, terror y, lo más importante, una trama inteligente. Aspecto que, según pienso yo, es lo único que, al fin, define una obra imperecedera de otra que sí. Acá tenés papa:

pArte uan – paRte duó – parTe tri – partE cuá y, claro, los subtítulos.       

Trailer: 


domingo, 9 de marzo de 2014

Stephen King - Cujo (1975)

Otra novela de Stephen King, algo más de terror y horror les traigo. Un poquito más de este tipo que, como l
es dije ya, me viene robando varias horas del día. Este era el último libro que me quedaba de los intercambiados allá en los vendedores de libros usados de la Alameda pero, mi buen amigo y hermano de la vida Perro Verde; me dijo: Hey Pablo, tengo un librito de King, sé que te gusta y andás gustoso de leerlo, Tomá, te lo regalo. ¡Wau! Muchas gracias Amigo – sí, así con mayúscula – le dije; sos grosso, sabelo. Y muy luego lo abracé.
Así es que tengo más para leer de King. No obstante no será ya cuando encare las 500 páginas de Cuatro después de la medianoche - Un muy prometedor libro de novelas cortas entre las que se encuentra (¡Sí, papá!) “Ventana Secreta, Jardín secreto” (Por si no lo sabés, de esta se hizo una muy buena peli con el repetido Johnny Deep) – sino más adelante, cuando termine la hermosa y poética novela de Gabriel Vacchielli “Agualima”, ganadora del Vendimia 2012. Que, dicho sea de paso y porque no sé conservar mi intimidad; estoy empezando a leer.
Pero bueno, hoy les dejo el último librito que leí del bueno e imaginativo de King (¡Qué imaginación culiado!): Cujo.
A diferencia de las otras dos que leí (Corazones en la Atlántida y La hora del vampiro) acá el terror no es sobrenatural, no amigos. Y he ahí una de las sorpresas que me llevé con la novela. Porque me esperaba que de uno a otro momento apareciera el mal o algo así, porque sí se habla de espíritus, sí se crea un ambiente propicio y, no obstante – y muy a pesar de lo que podés llegar a pensar – el miedo está acá y es tan real y cotidiano que no lo vas a sospechar hasta que te caiga en el cuello o en los testículos como Cujo.   Y he ahí el terror “psicológico” porque lo angustioso y opresivo de una situación, en apariencia cotidiana, termina diezmando y destruyendo dos familias. Muy buena, chaval.
Por otro lado, descubrí, investigando un poquito para este post, que Stephen King ha creado todo un universo – y no en una saga como el maricotas de Tolkien o la delirante y borrachina Bodoc, no amigos – él lo que hace es intertextualizar en cada una de sus novelas con personajes, lugares o situaciones de otras. Así sean cuestiones menores. De este modo, y a  través de los años y el éxito que el muy careta de King ha conseguido; ha logrado construir un mundo propio y cerrado que solo es asequible para el lector habitual de este monstruo de la naturaleza, de esta bestia literaria.
Así es que les dejo un muy buen libro para leer rápido y en la cama, mientras esperas que tu chica salga del baño y aparezca infartante y hermosa para vos. Sí, porque si algo adoro, respeto y admiro de King es su estilo simple, de palabras precisas y sencillas que describen una situación con pocos adjetivos, sin parafernalias ni ornamentos vehementes y botónes que te demanden excesiva atención.

Bueno mis estimados, ahora sí: Cujo. 


viernes, 28 de febrero de 2014

Raymond Carver - Short Cuts

Ramond Carver es un escritor del que he leído solo lo que les comparto hoy. Raymond Carver es un escritor del que he escuchado bastante por parte de mi amigo, hermano y confidente Perro Verde. Raymod
Carver es un escritor del que mi amigo me dijo que sería, según creía él conociendo mis afinidades por lo desprolijo y callejero; “mi escritor”. Raymond Carver es un escritor al que apenas me estoy acercando y que, si bien no sé si será mi escritor, sí puedo afirmar que me ha agitado bien mucho el jopo con los cuentos de Short Cuts, benemérita obra que hoy les comparto.
Ya sé, es bastante opaco y gris mi forma de expresar pero bueno, tampoco se puede ser siempre grandilocuente y hacer aspavientos por todo porque, en definitiva, cuando hago una crítica parece que todo es magnífico, genial y excelente. Y no siempre es así.  Con esto no quiero desdecirme o preparar el terreno para una mala crítica porque Raymond Carver no será “mi escritor” pero la pone. Y bien adentro como a mí me gusta. Así nomás lo digo.
Bien, vamos a chusmear un poco, solo un poco porque no me sale muy bien y soy bastante bodoque para contar. Además, no tengo ganas. Lo que sí me interesa charlar es sobre la polémica respecto al “ESTILO” de Carver. ¿La conocés?
Raymond Carver era un maldito perdedor que de a ratos escribía pero siempre bebía. Pero a principio de los ´80, fue descubierto por Gordon Lish, un editor que algo vio en este regordete de cara pálida y hábitos destructivos. Entonces lo publicó. Para Carver era una muy buena oportunidad y ni dudó en aceptar algunos cambios (tal vez alguno de ustedes, caretas de literatura alterna, se escandalizarán y no querrán leer más de Carver o, más fácil, me negarán) que, a la postre, dio a Carver fama, dinero y reconocimiento internacional. Tanto es así que se puso de moda.
Y por qué tanta mala vibra con Lish, entonces, querido; me digo mientras tomo cerveza y fumo un porro; porque fue él quien – según la biografía de Carver escrita por Tess Gallagher, su segunda esposa -  retocó tanto los relatos de Carver (principalmente los aparecidos en “¿De qué hablamos cuando hablamos de amor?”) que deformó su estilo. Tanto es así, dice Gallagher, que los textos perdieron su esencia. No obstante, según la crítica – y he aquí la paradoja – son los retoques de Lish los que dieron al estilo de Carver el matiz de minimalismo que tanto se le ha festejado y reconocido como gran mérito.  
Mi héroe favorito Stephen King dice que es verdad, que el puto de Gordon Lish cagó la escencia de Carver. Acá el artículo.
Por otro lado, un periodistucho de La Nación, no sin sesudo análisis; dice que Stephen King es un deslenguado, que los textos de Carver quedaron mejor gracias a la intervención de Lish. Que el hermoso jardín de dones literarios que Carver es no pudo haber tenido mejor jardinero. Acá lo podés leer, pibe.   

Yo no sé qué pensar porque solo he leído Short Cuts. 

domingo, 16 de febrero de 2014

El misterio de Salem`s Lot - Stephen King (1975)

Stephen King es un autor que me costó mucho. No porque me resultara compleja su narrativa o entreverado su estilo, sino lisa y llanamente porque me negué a leerlo durante muchos, muchos años. Por qué, se preguntan, porque pensaba que era un autor menor, deslindado de los axiomas literarios que sí o sí un escritor que se precie debe cumplir. Fue así que, como dije, renegué y hasta negué el epíteto de escritor a Stephen King.
Ahora bien, yo soy un intelectual formado por la academia. Sí, suena pedante. Aunque, en muchos ámbitos, me resulta vergonzoso. No obstante, nada de eso importa, solo quiero decir que la universidad me enseñó una manera de leer que me ciñe a ciertos modos, aspectos y formas del texto literario. Que si bien son amplias – según creo yo, si acá no vengo en plan: te odio facultad que septuagenarios son tus modos. No amigos, yo lucro ahí – exceptúan varios modos u formas de la literatura. El modo más concreto es la temática. Sí, así es. En la facultad miran torcido la recreación meramente – por usar un adjetivo propio de mis profes – imaginativa. Tal como la de Stephen King, Richard Matteson  o José Luis López. Exceptúan solo la épica fantástica, aceptada y    legitimada por el cannon occidental. Voy a hacer un paréntesis aquí para criticar un ratito esta idea del cannon literario y lo que la academia abala: es una verga. Entiendo que debe existir, como dijo el poetizo Pablo Grasso: “Debe existir”. Y yo le entendí: porque abala la lectura como bien social la Academia. Pero también, el comercio. Adjunto está la necesaria exposición para que existas ahí dentro, para mirar desde el escaparate y demostrar que sos lo que quisiste ser, que todos lo sepan. Porque es verdad, de algún modo sos mejor que todos ellos. Eso sí: hay que cantar, lo que sea, pero hay que cantar bien fuerte para que todos escuchen, para que todos aplaudan (Cómo me gusta que me aplaudan) y nunca te dejen de mirar ahí arriba. Porque solo existo si estoy ahí arriba. Si fuera rebelde, si fuera como vos podría decir que me quedo abajo, con la gente, con la popu y me quedo abajo para ser ese dedo botón y acusador que señala con sus palabras irreverentes y su mirar inquisidor. Pero no, yo no soy así. A mí me gusta levantarme minas, tratar de cogerlas y decirle al mundo qué tan feliz soy.
Me fui. Al demonio como siempre. Mis disculpas. Hablaba de que la Academia legitima solo algunos modos. Y que esos modos legitimados están referenciados desde el paradigma del canon literario occidental. Propuesto por el recontra choto de Bloomfield. No sé si lo conocen. Es un inglés maricón que se dedica a la crítica. Y ¡ojo! No critico que sea maricón, ni que haga crítica – de hecho yo solo soy en la medida que puedo juzgar a los demás. En buen plan, claro – sino que su visión se ciñó a los modos más realistas. Vimos épica fantástica y realismo mágico como representantes de las corrientes más imaginativas. Pero nunca literatura pulp, de horror o terror fantástico. Menos que menos al comic ¡Cómo se te ocurre! No es de modo explícito ni autoritario que se niega esta literatura, amigos, para nada. La forma es mucho más sutil pero efectiva y – debo aclarar porque muchos de mis más mejores amigos en el mundo son profes de la facultad – sin ser conscientes: se la niega mediante la omisión. Nunca nos hablan, se cita o analiza este tipo de géneros. Por ende, no existen.
Así de fácil. Yo, producto de ese mundo pedante y lleno de chotos (como mis amigos y yo, en definitiva); tendía a no querer ni siquiera mirar las tapas de este tipo de “literatura”. Pero me enamoré de una dibujante. Tengo un primo que ama el comic. Trabajo rodeado de guachines que juegan video games. Veo cantidad de animé. Y de todo eso aprendí a mirar   los modos fantásticos anquilosados en el horror, la fantasía indigenista y los modos propensos al comic.  
Y, entre las cosas de este modo que me quebraron la cabeza está Stephen King y esta novela “El misterio de Salem`s Lot o La hora del vampiro”.
Acabo de terminar de leer este libro y me ha confirmado que Stephen King es un capo. Ya me había impresionado con Corazones en la Atlántida. Por su estructura compleja, por los cambios de narradores y voces, por lo ágil y trepidante del ritmo.
Cuando encontré esta novela que hoy les comparto en los libreros de la Alameda me dije Tenés que hacerte con ella Pablo, a como dé lugar. Y lo hice. Y vine y la leí, con su tamaño muy gordo y su tapa pulp. Sí amigos, me leí las 500 y tantas páginas de este libro en poco menos de dos semanas. Y es que tan bueno está.
Les cuento cómo viene la historia: 1975. Ben Mears, un  escritor en ascenso, vuelve a Salem`s Lot. El pueblo del que huyó luego de presenciar un suicidio en la casa Marsten. Quiere ahuyentar fantasma, busca  paz con el pasado. Por eso pretende rentar la casa Marsten y escribir su nueva novela ahí. Pero cuando llega al pueblo se entera de que la casa ha sido rentada por otros.
La desaparición de un niño, la prematura y extraña muerte de su hermano mayo a la semana, la curiosidad y la situación pondrán a Mears de frente al mal. Y no tendrá más posibilidad que enfrentarlo. Una novela trepidante, que toma las características de la literatura gótica y las reproduce en otro contexto.
Me gusto mucho que la estructura es circular. También que los personajes son oscuros pero cotidianos, el lector puede establecer empatía con ellos. Son héroes ocasionales, obligados por la situación. El ambiente de pueblo norteamericano está muy bien logrado y, lo mejor, por lo menos para mí; es que Stephen King musicaliza sus relatos con altas dosis de rock and roll. Siempre está sonando alguna melodía salvaje y desenfrenada. Y lo más importante: me gusta este tipo porque, más allá de la fama y el mucho dinero que tiene; es un rebelde absolutamente opuesto al rigor del paradigma “literatura seria”.

Bueno amigos, qué les puedo decir, ando muy enamorado de este señor últimamente. Acá les dejo esta tremenda novela. ¡Qué la disfrutes linda!       



lunes, 3 de febrero de 2014

Haruki Murakami - IQ84

Haruki Murakami es un autor del que no tenía idea hasta que mi buen amigo el Perro Verde vino y me
habló, entre alucinado y flasheado, de él. No sabés que bueno es este tipo, Pablo, me dijo, tenés que leerlo. Confieso que me daba mucha pereza, el libro tiene 300 páginas más o menos, pero como soy un tipo orgulloso y mi amigo me preguntaba cada vez que lo veía “qué pasó con el libro Pablo, lo leíste, ya lo leíste” y así una y mil veces me dispuse a leerlo. Eso fue el verano pasado, cuando el 2013 recién empezaba y no sabía que te iba a conocer.
Bueno, la verdad que empezar a leerlo y terminarlo fue un acto continuo y casi desapercibido porque el libro es muy entretenido, muy rápido. Ágil e inteligente.
Les cuento cómo viene la mano.
Todo empieza cuando Aomame, una de las protagonista, se ve atorada en un embotellamiento de coches en plena capital de Japón y, urgida por un compromiso, sigue el consejo de un taxista que le dice que, ahí no más, al lado de donde está ella; hay una escalera que desciende y la lleva al otro lado, a donde va ella. Aomame desciende al túnel y lo atraviesa. Cuando sale de nuevo a la superficie el mundo ha cambiado. Pero no de forma abrupta ni marcada, el único detalle es que ahora percibe una luna más pequeña junto la luna que vemos todos. Ese es el comienzo de un viaje de descubrimiento del destino, de confrontación con la soledad y de reconocimiento del amor verdadero.
Por otro lado está Tengo, un oscuro profesor de matemática que posee un gran talento para escribir. No ha publicado nada pero un editor sabe que es un tipo con futuro en las letras y constantemente le encomienda artículos y textos para foguearlo. Hasta que un buen día le encarga reescribir “La crisálida del Aire”, la novela de una chica quinceañera que tiene una muy buena trama (“algo extraño, diferente que enamora y asusta a la vez”) pero una pésima redacción. Tengo, con mucho resquemor y mucha más culpa, acepta el trabajo. Ahí él también entra en este mundo paralelo de dos lunas y, como Aomame, comenzará un viaje de descubrimiento y aprendizaje.
La novela transcurre en 1984, el título – ya sé que te diste cuenta, pero igual lo digo -  remite a 1984 de Orwell. Para mí la relación es que en la novela de Murakami solo unos poco son capaces de ver más allá de la realidad tangible, solo unos pocos son capaces de ver las dos lunas como en la novela de Orwell solo unos pocos son capaces de percibir el sistema opresivo que los aplasta.
La novela tiene también infinidad de motivos que reaparecen obsesivos y que contribuyen a crear un clima de policial fantástico, de novela sobre la literatura u obra musical. Tales temas son  la Sinfonietta de Leoš Janáček  que oficia de fondo musical de la obra, también el tema de las sectas y su influencia en los niños, el tema de la escritura y los concursos literarios y algunas cositas más que, al año de haberla leído y después de haberte conocido, se me han olvidado.

Acá se los dejo, para que lo disfruten: Haruki Murakami – IQ84. 

También la Sinfonía que oficia de telón musical en la obra: