viernes, 8 de mayo de 2015

Análisis del Discurso II (Sede Rivadavia) - Trabajo Virtual

Hola chicas, a causa de algunas complicaciones en el alojamiento que vuestro bello departamento ofrece, me vi obligado a dictar la clase desde este ámbito. Con todo, estoy seguro que a ustedes no les va a molestar aprender un poco desde la cómoda y cálida intimidad de sus casas. Bien, hoy vamos a revisar y recordar algunos temas muy importantes como lo son los conceptos de superestructuca, Macroestructura y Niveles y Dimensiones del texto. Para revisarlos les voy a dejas una serie de documentos que pueden bajar desde acá.
Les dejo, para hacer de esto un espacio más ameno y divertido, una serie de cortos con sus respectivas - y breves porque no les quiero robar todo el día sino las horas correspondientes a la clase - para que analicen y charlemos mañana.
Acá van:
De este tremendo video quiero - como de los otros que les dejo - que miren de qué modo se han usado los símbolos. También cuáles son esos símbolos y qué, en definitiva, es lo que quiere decir.

Acá otro:


En este la historia es muy clara, amén de que está - literalmente - cantada por los personajes. Lo interesante acá, entiendo yo, es el modo en que se ha planteado el uso del código. Este es para que lo juzguen desde las perspectivas de cultura y género. Mañana me cuentan qué les pareció.

Y el último - aunque mañana les paso más - para reflexionar sobre la tolerancia:





domingo, 29 de marzo de 2015

Stephen King - IT

Ya les hablé de Stephen King. Dos veces. Y sin embargo lo voy a hacer una vez más. Porque leí esta inmensa novela y vuelvo a legitimar a este autor como un genio. Acá estoy, entonces, proponiendo una reseña para señalarles algunos aspectos que, desde mi punto de vista, hacen de esta obra una genialidad. Si alguno sigue las reseñas que publico, pensará que no tengo medias tintas. Siempre con adjetivos grandilocuentes que precian lo que comparto. Y es verdad. La razón es que acá subo solo lo que a mí me gusta. Sin pautas o concesiones. La única retribución que un blog devuelve es la pura libertad. No voy a tranzar semejante beneficio.   
Bien. Para exponer porqué esta obra es tan pero tan bonita voy a señalar, como les conté, algunos aspectos.
It es un culebrón de 1500 páginas. Embarcarse en su lectura es cosa de valientes. No obstante, una vez que te animás y descendés al poblado de Derry no vas a poder parar de leer. Porque King te toma la mano y te lleva, así de onda y con sencillez, a lo más siniestro. La novela está estructurada en capítulos divididos por interludios. En los capítulos se va desarrollando la historia en dos tiempos diferentes: 1958 y 1985. King elige un narrador omnisciente para esta parte. En cambio, los interludios, están narrados en primera persona. En los capítulos se va construyendo la historia de los siete personajes principales y su gesta. En los interludios, que se han estructurado como si fueran un diario personal, se va explicando todo lo referido al contexto de la historia. Otro detalle que me interesa destacar, principalmente porque a mí me mola mucho, es que en cada parte e interludio, al comienzo, hay epígrafes de bandas de rock. Eso es genial, al menos para mí, rockero de corazón como soy; porque genera empatía con el bueno de King.
El género de It, y no lo había reflexionado hasta que lo leí por ahí, es el Gótico. Yo me pensaba que las novelas góticas se habían terminado con Stroker, Shelly, Radcliffe y Feval. Pero no, resulta que el género goza de buena salud y, en gran parte, es gracias a este señor. Por qué es gótico si no aparecen castillos, se puede preguntar algún desapercibido como yo. Porque la ambientación es oscura y tétrica. Los escenarios son bosques húmedos, de moho y barro (aunque el nombre del lugar donde se esconde el mal es Barrens que significa, en castellano, Baldíos), una casa abandonada y los suburbios de un pueblo típico del Sur yanqui. De hecho, en algunos pasajes donde se describe cómo es Derry, no pude evitar pensar en el pueblo donde transcurre la acción de La biblia de neón del malogrado John Kennedy Toole.  En cuanto al la banda sonora – por decirlo de algún modo - se recurre a los aullidos, al llanto de los niños y al violento vozarrón de adultos resentidos y maltratadores (personajes típicos de la narrativa de King, al igual que la lógica consecuencia de estos adultos: los niños desamparados), y también, como les dije, al rock and roll. Stephen King retoma el género – ya que utiliza muchos de sus paradigmas – y lo encastra, de forma magistral, por cierto; en la modernidad. De este modo actualiza y resignifica un género, en apariencia, agotado en sí mismo.     
Pero no se acaba en lo gótico el género de IT, no amigos. Stephen King agrega ingredientes de otro género al cual soy devoto, la épica fantástica. Lo épico es que los personajes se enfrentan a un peligro mayor, supremo, que no solo los afecta a ellos sino a un orbe entero. Lo fantástico es que esa fuerza es una maldad milenaria, del principio mismo de los tiempos. Y aquí me permito señalar el referente de King: Los mitos de Cthulhu de Lovecraft. El recurso estético que también encuentro, en este sentido de lo fantástico en la novela, me remite al Realismo mágico latinoamericano porque lo sobrenatural acontece sin esfuerzo. Es decir, las cosas suceden sin cuestionamientos ni explicaciones porque no hacen falta.
Otro acierto de la obra es el anécdota: en un pueblo llamada Derry se suceden, en ciclos que rondan los veintisiete años, asesinatos en cadena. Las víctimas suelen ser niños. El asesino es esta fuerza malvada que ha hecho del pueblo su coto de caza personal. Pero en el ciclo de 1958 siete niños la enfrentarán. Si bien no acaban con el mal, logran lastimarlo y terminar antes el ciclo. Además harán un pacto de sangre: si alguna vez Eso vuelve ellos también lo harán. Y es por eso que, cuando en 1985 Eso vuelve, los niños – ahora adultos – se reunirán nuevamente para cumplir el pacto que hicieron. Pero claro, ya no son niños y, mal endémico de los adultos; han olvidado qué prometieron. No obstante, al ser convocados, reaparecen las cicatrices de la promesa y la certeza de que, aunque no saben qué, recuerdan que el pacto concernía la vida de otros niños. Entonces, cada uno por separado, reemprenderá el regreso a Derry. Un regreso enajenado, de reconstrucción de un pasado triste – los conocían como “el club de los perdedores” -, que, para colmo, está eclipsado por un presente exitoso: los siete personajes, en 1985, son triunfadores de la vida. No es este un detalle menor, en la historia tiene un significado. Como todos y cada uno de los pequeños elementos que Stephen King va introduciendo para decirnos que no hay que olvidarse de ser niño. Que no hay que perder la fe, el amor y la inocencia.  No esa inocencia pacata y catolicoide que habla de la inocencia como el no ver, no amigos, sino esa inocencia que nos da fuerza para saltar por arriba de la fogata o descender a las alcantarillas sin pensar en el miedo.

Bueno, una obra mayor, que ya está en mi canon personal. Y no en un lugar menor, amigos. Acá se las dejo, para que asistan a esta batalla épica que es IT.     

miércoles, 25 de marzo de 2015

Soy Leyenda (Comic)

Hace como una semana que subí este texto a la web y, por una cosa u otra, no lo he podido publicar. La verdad que mantener un blog es un trabajo duro, más porque nadie paga un céntimo por la empresa amigos. Sin embargo, y aunque cueste sudor, no claudico. O tal vez porque soy cabeza dura y no sé cuándo decir basta.

Pero bueno, a ustedes eso no les interesa. Lo que sí les interesa es esta excelente adaptación de la mítica novela de Matheson que hoy les comparto. La verdad que sería mejor leerla en papel, pero está tan caro todo, es tan poco el material a disposición que solo puedo ofrecerles este humilde archivo jpg, amigos. DE todos modos solo es cuestión de apoltronarse en la silla frente a la compu, cargar un termo de café y disponerse a disfrutar de la belleza visual que esta adaptación ofrece. Amén de conservar el mensaje original de la novela intacto. Realmente una belleza para disfrutar. Acá se las dejo: Soy leyenda, comic. 

martes, 3 de febrero de 2015

Stephen King - Corazones en la Atlántida (1999)

Stephen King es el maestro indiscutido del terror. Leer sus obras en adentrarnos a un autor en extremo prolífico y, lo más importante y destacable para mí, a un universo habitado por pesadillas, monstruos y horror gótico. Pero contextualizado en la modernidad. Porque en ese sentido las novelas de Stephen King son realista. No solo el referente es familiar al lector por reproducir el mundo de forma mimética sino que, para quien comparte geografía o gustos con King; el referente real y conocido.
Otro aspecto genial de este autor es que en sus obras siempre hay rock. Y no porque los personajes sean borrachines a lo Bukowski, sino porque siempre suena rock en los libros. Ya sea por los epígrafe, ya sea porque alguna canción es el leit motiv constante del universo creado. De hecho, en uno de los relatos del presente libro, el que a mí más me gusta; el leit motiv es 96 lágrimas de Question Mark and The Mysterian.
Bueno, paso como para compartir algo de literatura, no me voy a detener en vueltas ociosas de puro ego desinflado, no amigos. Solo les cuento que el libro en cuestión está compuesto de cuatro relatos largos cuyos personajes, de algún modo, se relacionan. Pero no porque un hecho en común dispare la acción  sino por algunas cotidianeidades que viven sin saberlo.
También es super interesante el laburo que hace con los narradores, alternando las terceras y las primeras de acuerdo a los relatos. Y lo más interesante es el manejo del tiempo: cada una de las historias transcurre en épocas diferentes.
Un libro tremendo. Uno más del gran Stephen King. Autor amado y odiado. Lo segundo, creo yo, es por gente prejuiciosa que no lo ha leído y suponen un “bajo nivel” en su literatura. Como si alguno de todos ellos fuera capaz de escribir aunque sea un párrafo como este tipo. Pero bueno, la raza humana es así. Solo sabe reír de los demás.

Bien, después de la reflexión moral. Más después de la recomendación; acá se los dejo. En PDF para que lo bajen, lo impriman y lo lean. Ahí, al ladito de la pileta, con una cerveza y la carne trepidando por al calor de las brasas.  
Y esta es la tremenda canción que funciona de cortina en el relato de los años sesenta: 

martes, 6 de mayo de 2014

Soy Leyenda - Richard Matheson.

Buenas noches mis preciados. Hoy les traigo un libro extremadamente original y divertido que para mí
significó todo una experiencia religiosa. Sí, así es.  Porque entendí que años y años de facultad no habían servido para nada más que llenarme la cabeza de conceptos absurdos e imbéciles sobre qué es la literatura. Me explico - si bien rápido y conciso porque todo el mundo odia mis explicaciones –, desde que estudié Lengua aprendí que la Literatura, así con mayúscula, es aquella que trata temas profundos y habla de personajes que sufren peripecias de índole espiritual, que, de una u otra manera; provocan un cambio en la cosmovisión del personaje. De ahí que géneros como la ciencia ficción, el comic y, en menor medida, el terror sean considerados prosaicos por no decir berretas. Entonces me negué a leer textos de tal índole[1]. No obstante un buen día topé este libro en la red. Había visto la película (que por cierto es tan mala como la habitual factura “artística” de Hollywood) y para nada me llamaba la atención. Pero en los comentarios hablaban maravillas de la novela y criticaban la película. Entonces lo bajé y lo leí. Y ¡Wau! Qué buen libro encontré: una novela que plantea un mundo apocalíptico, un futuro en el peor de los estados donde la humanidad se ha transformado en vampiros. Algunos Zombis y otros no muertos. En ese contexto está inmerso el protagonista: Robert Neville, un opaco oficinista que, por casualidades del destino, no cayó con la epidemia. Neville vive sus días entre el claustro y el alcohol (tan necesario, lo sé) nocturno y la caza de vampiros diurna.
Una novela excelente que nos habla de la soledad, de lo trágico del hombre en el mundo y que plantea una hipótesis genial: Ante un cambio de contexto, un fenómeno u aspecto antes aceptado y socialmente abalado, se vuelve un peligro y una ofensa. Entonces hay que eliminarlo.
Una novela sobre el cambio. Y sobre la soledad también. La inmensa soledad del alma humana.
Este libro demuestra que el género fantástico puede ahondar en las profundidades del alma, papá. Acá se los dejo para que lo bajen y lo lean muy de su gusto y guisa. Soy Leyenda.      



[1] Reconozco que, tal vez, podría ser mi cerrazón señal de una cabeza inepta, de pensamiento gomoso y arrastrado, imbuido de teachece; pero bueno es así. 

miércoles, 2 de abril de 2014

Los días del venado - Liliana Bodoc

Los días del venado es el primer libro de la Saga de Los Confines, obra de la escritora mendocina Liliana
Bodoc. El libro, al igual que los dos tomos restantes, se inscribe dentro de la “Épica fantástica”.
La épica fantástica es una especie literaria. Para entender mejor qué es debemos conocer, por un lado, que el género épica designa obras que se caracterizan por presentar grandes batallas que incidieron en el futuro de un país. Para que te des una idea, vos que sos un mozalbete, la épica es parecida a lo que viste en 300 (La viste ¿no?).  Entonces, la épica fantástica – inspirada en la épica tradicional – va a presentar la historia de una gesta (es decir, un hecho, un suceso) en extremo importante para una nación y, claro, arduo (¿Sabés qué significa esta palabra? Seguro que no. Buscala en el diccionario)  porque va a implicar el sacrificio y movimiento de los personajes. Movimiento que puede ser tradicional (por ejemplo, en la Saga de los confines aparece el viaje físico) o simbólico (es decir que, en apariencia el personaje no se mueve, pero en realidad hace un viaje mental porque tiene un aprendizaje. Ejemplo: El día de la Marmota) pero que siempre implica un cambio en la situación existente.
Respecto a lo fantástico me parece importante que sepas que se llama así porque los personajes viven en un mundo donde la magia, los seres extraños, distintos; son habituales. El ejemplo más claro, sencillo y obvio que puedo mostrarte o, por lo menos, nombrarte es El señor de los anillos. También la peli Muertos de Miedo que, si cumpliste con lo ordenado por el profe, habrás visto en estos días y habrás disfrutado mucho, mucho; tiene algo de fantástico, de horror fantástico. Lo fantástico a veces lo podemos usar como sinónimo de mágico o maravilloso en tanto y en cuanto haga referencia a esos mundos distintos al nuestro, donde otras realidades son posibles.
Entonces, La saga de los Confines son tres libros del género épico fantástico que narran la historia de una gesta. ¿Sí? Ahora especifiquemos cuál es esa gesta: la lucha de los pueblos de Las Tierras Fértiles contra los Sideresios, sanguinarios cipayos venidos de muy lejos, de Las Tierras Antiguas.
Si bien la historia es ficticia, la Saga toma el referente (es decir, se inspira y ficcionaliza) a partir de la conquista española a América  latina. Aunque eso, a mí no me importa y a vos tampoco tiene que hacerlo. Lo que sí tenés que saber es que la manera en que se pelea es la misma que en la conquista (una guerra de palos y lanzas contra pólvora y caballos ¿Sabías que los caballos fueron traídos por los españoles?), que quienes pelean – los héroes verdaderos y únicos, sabelo para el examen; - son indios, que los intereses de los Sideresios para con Las Tierras Fértiles son iguales a los de los españoles con América. No obstante, en la Saga, la batalla es una batalla entre el Bien y el Mal, así en mayúscula.

En esta novela vas a asistir a la primera gran batalla entre Sideresios y los pueblos libres de las Tierras Fértiles. Vas a conocer a Dulkancellín, a Shampalwe, a vieja Kush, a Thungur, a Kumé, a Cucub y a un montón de personajes que pelean con dignidad y valentía contra un enemigo gigante, contra un enemigo poderoso que viene a destruir. Y he ahí uno de los aspectos más terribles de la saga: Misaines (quien a sojuzgado a la gente de las tierras antiguas, hijo del odio y la muerte) no busca nada más que la aniquilación por la aniquilación misma. Es igual al Guasón en Batman, el caballero de la noche; si lo mirás en detalle al asunto ¿No te parece? A mí sí. Bueno, la cuestión es que tenés que leer este libro Bien pronto porque te lo voy a tomar y te voy a exigir todo lo que acá escribí. Aunque, ya que estoy te cuento qué es lo que más me interesa que sepas: ¿Quiénes son los personajes principales? ¿Cuáles son los motivos que los llevan a moverse dentro de la historia? ¿Cuál es el referente de la Saga? ¿Qué y por qué es una épica fantástica? ¿Qué características de esta aparecen en la novela? ¿Por qué se llama como se llama la novela? Y alguna que otra cosita más que, tal vez, te cuente en el curso, pero no sé, vamos a ver, depende de cómo se porten porque si me cansan agarro y me pongo a dictar, así como hace el mala onda del Chamorro o la verborrágica de la Lorena ¿Verdad? Bueno pequeño, ahora me voy, pero de seguro nos vamos a volver a ver. Acá o en el curso, es lo mismo para mí en tanto y en cuanto compartir tiempo con vos dé suculentos dividendos a mi magra billetera. Saludos y acá tenés el libro: Los Días del Venado. Enjoy!!!!!

sábado, 29 de marzo de 2014

Futilidad o el hundimiento del Titán - Morgan Robertson (1898)


Morgan Robertson fue un escritor norteamericano. Nació en 1961 y murió en 1815. El 24 de marzo, para ser más exacto. Lo encontraron en una habitación, sentado en un sillón, mirando el mar. Muerto. Causa: sobredosis de protiodide.
De Robertson se puede decir mucho. Por ejemplo que es el probable inventor del periscopio, que fue un exacerbado rebelde que vivió en la más mísera de las miserias, que pugnó contra el american way of life hasta que los excesos se lo llevaron. También podemos decir que fue un muy buen escritor de ciencia ficción de su tiempo que – así, de forma similar a Julio Verne – a fuerza de certezas en sus obras hoy es recordado como un premonitor.
Es este último aspecto el que acá nos convoca porque les traigo la novela Futilidad o El hundimiento del Titán. Un hermoso texto que, de forma desconcertante anticipa la tragedia del Titanic. Y es así mis amigos porque el barco de la ficción se llama muy parecido (Titán), porque la cantidad de pasajeros es similar, porque los motivos son los mismos (la tecnología desafiando a la naturaleza), porque la causa de la muerte de gran cantidad de pasajeros fue la igual: la escasez de botes salvavidas, porque hasta el apellido de ambos capitanes es el mismo: Smith, porque fue en el mismo mes: Abril.
No obstante la novela, cuando fue la catástrofe del Titanic, lejos de conseguir notoriedad, pasó desapercibida. ¿Causa? La gente estaba más interesada en los escabrosos detalles que publicaba la prensa respecto al accidente que en una ficción premonitoria.
Más allá de estos detalles Futilidad es una muy linda novela que, según mi rígida  formación, podría clasificar como Postromántica. ¿Por qué? Porque – y casi muy parecido al adefesio romántico con que Hollywood contó la historia del Titanic – en torno a la tragedia transcurre una historia de amor. Pero, y acá agradézcanme muchachos, no como la de Titanic, no.   Les cuento cómo viene la mano: el protagonista, Rowland es un oficial venido a menos que, por causa del alcohol y los excesos, está de marino raso en el Titán. Allí también está la muchachita – que no recuerdo el nombre y me da pereza indagar el papel – que una vez fue su novia pero que lo dejó. Ella está casada con un hombre adinerado. Tienen una niña. En el barco se reencuentran, como habrán supuesto, y Rowland  entiende que aún la ama. Ella, en cambio, piensa mal del marino perdedor.
La historia está en el plano romántico, entendido tanto desde lo literario como desde lo cotidiano que el término designa. Lindo texto para leer con tu chica de la mano, un domingo en el parque mientras pensás en el brillante futuro que te espera como docente, mientras añorás esos años de éxito que vendrán, mientras suponés cuánta gente linda conocerás. Acá te lo dejo para que, la clase que viene, cuando nos veamos; rindas un examen, entregues un informe y te ganes una buena nota. O no. Vos sabrás.
Acá lo tenés: